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Finanzas Personales

Lectura 4:00 min

¿El CAT importa si siempre pagas el saldo de tu tarjeta de crédito? Esto es lo que debes revisar

El Costo Anual Total (CAT) es más que la tasa de interés, y los totaleros o personas que siempre pagan todo y a tiempo no deben pasarlo por alto a la hora de elegir sus tarjeras de crédito.

El CAT sirve para que puedas tomar decisiones informadas al elegir una tarjeta de créditoTima Miroshnichenko - Pexels

Una de las principales dudas entre los usuarios de tarjeta de crédito es si vale la pena preocuparse por el Costo Anual Total (CAT) cuando siempre liquidan su saldo, o al menos, realizan el pago para no generar intereses.

“Si soy totalero, ¿para qué prestarle atención a este indicador?” Especialistas advierten que llegar a esta conclusión puede tener efectos contraproducentes, porque basta un imprevisto para que el CAT impacte directamente a las finanzas.

El CAT es más que la tasa de interés 

La despreocupación por el CAT parte de la premisa que, si liquida la tarjeta de crédito a tiempo, no se generan intereses que encarezcan el costo de las comparas que realizaron durante el mes. No hay un peso económico adicional, y eso es cierto.

Pero no por ello es un indicador irrelevante. Elizabeth Mondragón Velázquez, asesora financiera, explica que dentro del CAT se incluyen diferentes elementos adicionales, más que solo la tasa de interés.

"En el CAT incluyen comisiones, por ejemplo, una comisión por apertura, alguna comisión por beneficios que otorguen, la anualidad y además viene incluida la tasa de interés", dice la especialista.

Según el Banco de México (Banxico), el Costo Anual Total es la medida estandarizada del costo del financiamiento, por lo que incluye la totalidad de los costos y gastos inherentes de los créditos, como las comisiones por retiros en ciertos establecimientos, seguros o el pago de anualidad.

Por ello, aunque una persona nunca pague intereses, los demás costos continúan presentes.

Al respecto, Álvaro Vertiz, director de América Latina y el Caribe de DGA Group y analista del sector financiero, señaló que el CAT siempre afecta a una persona totalera ya que, en cualquier momento, podría tener un imprevisto que rompa su racha de pagos y termine pagando un financiamiento elevado.

"Independientemente de que seas totalero, [el CAT] sí importa, porque eventualmente podrías no serlo."

El experto insiste que el error es pensar que siempre podrás pagar todo, ignorando la probabilidad de usar el crédito con intereses, como una enfermedad, un gasto inesperado, pérdida temporal de ingresos, o cualquier situación que impida liquidar el total de la deuda.

En esos momentos, el CAT deja de ser un dato “decorativo” y la tasa de interés comienza a importar.

Si eres totalero, la pregunta cambia 

Para quienes liquidan el saldo cada mes, el análisis ya no debe centrarse únicamente en la tasa de interés, sino en los demás costos que implica el uso de su tarjeta. 

"Hay algunas tarjetas que te venden beneficios que tienen un costo y no te lo dicen desde el inicio", señala Mondragón Velázquez.

Promociones exclusivas, cashback, seguros pueden ser características atractivas, siempre y cuando correspondan al estilo de vida del usuario.

Por ejemplo, una anualidad de 2,500 pesos, pero también tiene varios programas de recompensas que el usuario sí utiliza y le son útiles, por lo que puede sacarle provecho a su tarjeta, aunque se encarezca CAT.

"Puede ser que los 2,500 pesos de anualidad incluso se paguen solos con los beneficios que te dio la tarjeta durante todo el año," explica Mondragón Velázquez.

En cambio, si la tarjeta permanece prácticamente sin uso, esa anualidad termina convirtiéndose en un gasto innecesario, sea una cantidad pequeña o alta.

"Hay que ver el costo-beneficio de la tarjeta”, agrega la asesora.

Antes de aceptar una tarjeta, compara más que el CAT 

"No se confíen. No digan: como soy totalero, no me interesa el CAT", dice Álvaro Vértiz. En lugar de eso, sugiere comparar entre diferentes productos antes de elegir una tarjeta: de cuánto es su CAT, la tasa de interés, si tiene otros costos adicionales y si vale lo que se está por contratar según las necesidades y prioridades.

Para facilitar la tarea, Elizabeth Mondragón comparte las siguientes preguntas:

  • ¿Algunos beneficios tienen un costo adicional?
  • ¿Realmente voy a utilizar los beneficios que ofrece? 
  • ¿El producto se adapta a mis hábitos de consumo? 
  • ¿Estoy seguro de que podré seguir siendo totalero? 

"Si sabes que no vas a ser totalero y tampoco vas a poder pagar para no generar intereses, mejor ni tomes el riesgo”, comenta. "Al final vas a terminar pagando muchísimos intereses", finaliza la experta. 

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y reportera de Finanzas Personales en El Economista. Escribe sobre ahorro, inversión, crédito, seguros y educación financiera para explicar cómo las decisiones sobre el dinero impactan en la vida cotidiana.

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