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Replicas humanas con IA: riesgos y beneficios
Los clones y agentes de Inteligencia Artificial abren nuevas posibilidades para el liderazgo, pero también plantean preguntas sobre identidad, ética y los límites entre humanos y máquinas.

Los clones de IA facilitarán las tareas, pero no hay que olvidar lo más importante de la organización, el talento humano.
Los cambios e innovación digital han sido una constante, particularmente acelerados a raíz del lanzamiento del iPhone en 2007, creíamos que de alguna manera ya habíamos asimilado esta transformación digital; sin embargo en Noviembre del 2022 Open AI lanzó el Chat GPT, la primera aplicación de uso masivo de inteligencia artificial generativa y hacia 2025 cobraron auge los agentes de IA, desde entonces la escalada de innovación no solo no para de sorprendernos, sino que algunas veces nos hace sentir avasallados por la velocidad e impacto de la misma.
Recientemente leía un artículo sobre los clones de IA, conocidos en inglés como “AI twins”, donde altos ejecutivos, como Mark Zuckerberg han desarrollado su gemelo digital, como una versión fotorrealista y conversacional de él, pudiendo de esta manera estar en varios lugares al mismo tiempo, ejerciendo digámoslo así la omnipresencia, aquello que anteriormente se encontraba exclusivamente en la categoría de lo divino, con estos gemelos de IA, que copian el lenguaje corporal, el manierismo y predicen a través de algoritmos lo que pudiera decir o contestar dicha persona ante la circunstancia específica en la que su clon se encuentre, también algunos artistas o personajes públicos han comenzado a utilizarlo, y yendo aún más lejos, el propio Zuckerberg se encuentra desarrollando su “AI CEO agent”, un agente de inteligencia artificial personal que lo ayudara directamente a dirigir Meta, un segundo cerebro ejecutivo, obteniendo información de la compañía de manera más expedita sin tener que pasar por todas las capas gerenciales. ¿Acaso nuestra identidad será ahora programable?
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Sin duda alguna, esto se convierte en una herramienta de productividad e incluso como algunos de los usuarios lo mencionan en un medio tecnológico que los acerca a más gente. Al mismo tiempo no podemos evitar el cuestionar esta tendencia, ¿en dónde quedarán los límites entre lo humano y la máquina?, ¿en dónde los límites entre la ética, los criterios humanos vs. la capacidad de cómputo y algoritmos de IA generativa? y sobre todo ¿qué podemos y debemos hacer ante este escenario?, ¿qué medidas debemos considerar para que la balanza de riesgos y beneficios se incline hacia el lado positivo para la humanidad?
Antes que nada o primero que todo, debemos asegurarnos de mantener las prioridades en su lugar, “lo humano en el centro”, continuar formando mentes brillantes que adopten y se apalanquen de la inteligencia artificial pero que eleven las características y fortalezas humanas en el diseño de las nuevas tecnologías e iniciativas emergentes,….. propósito, confianza, colaboración, compromiso, compasión, autenticidad, diversión , amor… solo por mencionar algunas. Así mismo debemos asegurarnos de que la implementación de la IA generativa se realice bajo una GOBERNANZA adecuada, donde exista una hoja de ruta clara para el uso de IA, que no solo contemple:
a) Aseguramiento de datos estructurados con veracidad y trazabilidad.
b) Estructura de sistemas, tecnología y conocimiento alineados con la estrategia de la organización.
c) Talento ágil, flexible y preparado en los fundamentos de la IA, pero que también conozca y viva la cultura y los valores de la empresa, dándoles el mismo peso y relevancia durante el diseño, selección y uso de dichas tecnologías.
Sino que también opere con estricto control, no con suerte o incertidumbre, que cuente con sistemas de ciberseguridad evolutivos y de vanguardia, que permitan proteger la información y los sistemas operativos centrales. Y principalmente que tenga como objetivo supremo el uso consciente y responsable de la IA, que maximice la ventaja HUMANO + MAQUINA en pro de la humanidad, que valore en cada decisión, en cada innovación, un futuro sustentable, donde se examine a conciencia el impacto para los que vivimos hoy y el impacto para nuestras futuras generaciones.



