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Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida va hacia una nueva era en el T-MEC

A más de cuatro años de su puesta en marcha, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida ha dejado de ser un instrumento experimental para convertirse en uno de los ejes más sensibles de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Las autoridades de México, Estados Unidos y Canadá celebraron la cuarta reunión del Comité de Medio Ambiente del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

A más de cuatro años de su puesta en marcha, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC ha dejado de ser un instrumento experimental para convertirse en uno de los ejes más sensibles de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. 

Su uso recurrente y sus efectos directos sobre empresas y sindicatos han abierto un debate de fondo, no si el mecanismo debe continuar, sino cómo debe transformarse para garantizar de manera efectiva la libertad sindical y la negociación colectiva, afirmó Pablo Franco Hernández, especialista de ILAW NETWORK.

El conjunto de comentarios técnicos y jurídicos que distintos especialistas han comenzado a hacer llegar a los gobiernos de los tres países, se enmarcan en vísperas de la revisión del T-MEC prevista para mediados de este año.

Estas aportaciones buscan ofrecer insumos para la evaluación del funcionamiento del Capítulo Laboral y del propio MLRR, así como señalar los aspectos estructurales, normativos e institucionales que requieren atención prioritaria para evitar vacíos legales, distorsiones operativas o retrocesos en los niveles de protección de los derechos laborales.

Cabe destacar que para la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre el capítulo laboral hay avances, pero sostiene que la aplicación sigue siendo insuficiente y desigual, con impactos negativos en la competitividad de Estados Unidos.

Este posicionamiento lo hizo el titular de la USTR, Jamieson Greer, en un informe que presentó al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes y al Comité de Finanzas del Senado el 16 y 17 de diciembre.

En entrevista, el abogado laboralista Pablo Franco Hernández, sostiene que el MLRR se encuentra en un punto de inflexión que obliga a replantear su alcance jurídico y su lógica de funcionamiento. A su juicio, el reto central es dejar de concebirlo únicamente como una herramienta comercial y reconocerlo como un mecanismo de protección de derechos humanos laborales. “Mientras el RRM siga leyéndose solo desde la óptica del comercio, existirá siempre el riesgo de interpretaciones regresivas”, adviertió.

El especialista subraya que esta evolución exige una obligación expresa para el Estado mexicano de actualizar de manera continua su marco normativo laboral, tomando como base la reforma de 2019 y los casos ya procesados bajo el propio mecanismo. “El tratado debería blindar el Capítulo Laboral e impedir cualquier lectura legal que reduzca los niveles de protección alcanzados. En derechos laborales no puede haber marcha atrás”.

Uno de los puntos más sensibles, advirtió, es la noción de negociación colectiva auténtica. Para Franco, el T-MEC debe establecer parámetros más claros sobre qué implica este concepto en la práctica. “No basta con que exista un contrato colectivo; se requiere participación real de los trabajadores y acceso efectivo a la información financiera de la empresa durante la negociación. Sin transparencia, la libertad sindical es solo formal”.

En el plano institucional planteó la creación de un organismo trinacional que evalúe de manera permanente el impacto del tratado en la vida cotidiana de los trabajadores. “Hoy el Mecanismo actúa de forma reactiva, caso por caso. Un órgano trinacional permitiría una supervisión estructural y preventiva”, sostiene.

A esta propuesta se suma la incorporación plena de todos los derechos fundamentales reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo y la posibilidad de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos intervenga en los casos denunciados. “Estamos hablando de violaciones a derechos humanos. Resulta lógico que la CNDH tenga un papel activo, aportando un enfoque garantista que hoy no está presente”.

“Ningún rediseño institucional será suficiente sin un cambio cultural profundo. El éxito del MLRR depende de que los trabajadores se reconozcan como sujetos plenos de derechos. Eso implica difusión en medios públicos y educación laboral desde las aulas”, concluye.

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Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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