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¡No metas la pata al exportar!
Saber exportar no es cuestión de suerte, es necesario identificar los errores más recurrentes que cometen las empresas mexicanas y prevenirlos.
Saber exportar no es cuestión de suerte, es necesario identificar los errores más recurrentes que cometen las empresas mexicanas y prevenirlos.
1. No saber decir no. Al estar frente a un cliente extranjero, se aceptan de palabra sus acuerdos o requerimientos basados en el sentimiento, no en la razón sin medir el compromiso. Analice diseño, volúmenes y tiempos de entrega antes de decir sí.
2. Entrar a la actividad de exportación por casualidad, no por estrategia.
3. Demasiada diferencia entre la calidad de las muestras y la calidad de producción.
4. Tener el hábito de trabajar con suposiciones, en vez de hacerlo con una comunicación disciplinada con el cliente, llevando las acciones pertinentes.
5. Desconocer la cultura de negocios del extranjero. El mercado de exportación no es igual que el nacional en cuanto a exigencias de calidad, fechas de entrega y competencia comercial.
6. No contar con cotizaciones detalladas. Sucede por no calcular todos los pormenores del precio, como desperdicios, comisiones, fletes, seguros, empaque, etcétera.
7. No contemplar todos los imprevistos que pueden afectar una entrega a tiempo.
8. No tomar en cuenta el tiempo empleado en la curva de aprendizaje para mercancías nuevas.
9. No registrar por escrito y con firmas todos los acuerdos que se tienen con el cliente, especialmente, las aprobaciones de especificaciones, materiales, muestras de confirmación, movimientos de fechas de entrega, etcétera.
10. No manejar adecuadamente el aspecto de exclusividad. El cliente, sobre todo el estadounidense, es muy dado a exigir ser el único cliente.
11. No tener en cuenta que el sistema de calidad debe ser de carácter preventivo y no correctivo.
12. Completar pedidos con saldos. Esto afectará en menor o mayor grado la seriedad de la negociación.
13. Desconocimiento de las condiciones climatológicas durante el transporte.
14. No contar con una estrategia de precio a la exportación.
15. No marcar, claramente, los límites entre las actividades de fabricación y las de comercialización, sobre todo cuando no se tiene un conocimiento claro de los costos de operación de la comercialización del producto a donde se exporta.
16. Contar con un solo cliente en el exterior. Depender de un cliente en nuestros productos de exportación podría provocar altibajos en la producción destinada a la exportación, sobre todo si el cliente no tiene un mercado cautivo seguro.
17. Dependencia excesiva del diseño y desarrollo del producto por el cliente.
18. No hacer investigación sobre tendencias de moda.
19. Falta de apoyo a las inspecciones de calidad de producto y proceso.
20. Falta de disciplina en la homogenización adecuada de estilos.