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Microempresas panaderas enfrentan los retos
La clave está en la modernización y capacitación.
La Panera, panificadora ubicada en Naucalpan, Estado de México, ha registrado recientemente un descenso de 10% en sus ventas mensuales; cada vez resulta más difícil mantener la operación de este giro de negocio ante la carga de impuestos, la competencia con grandes cadenas comerciales, el comercio informal y un consumo per cápita que no ha crecido en cinco años.
Antonio Arias, dueño de La Panera, considera que para mantener la operación de su negocio, fundado en 1964 por sus abuelos, y que actualmente emplea a 50 personas, tiene que sobrellevar una gran carga fiscal, sobre todo en lo relacionado con el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE).
“El que más afecta al negocio es el IDE, ya que la mayoría de las operaciones en esta industria se realiza en efectivo: como hay mucho trato con proveedores, la carga fiscal se vuelve muy complicada”, indicó.
Cargas
Sostuvo que al tramitar la devolución de ese impuesto una empresa tiene que esperar hasta 18 meses para recibir el efectivo, lo que afecta la liquidez de la empresa.
“Estas retenciones nos afectan en la operación, puesto que es dinero que no podemos utilizar para invertir y que se encuentra detenido”, expuso.
Agregó que año con año los insumos aumentan de precio, y que algunos como la harina se han incrementado hasta 30% en lo que va del 2010.
“En cambio, el reajuste de precios de los productos se hace aproximadamente cada cuatro años y no pueden subir mucho para mantenerse competitivos”, comentó el empresario.
Grandes cadenas e informalidad
Leopoldo González, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), explicó que en este giro aproximadamente 92% de las unidades económicas son pequeñas y mediana empresas (Pymes), y que éstas compiten con desventaja respecto de las cadenas comerciales.
“En México no hay una ley de competencia económica equitativa. Las tiendas de comercio y autoservicio establecen los precios que quieren, mucha veces por debajo del precio de producción, lo que hace quebrar a los pequeños negocios”, observó.
Explicó que por esta causa han desaparecido 1,500 panificadoras en 10 años, tan sólo en el Distrito Federal.
Consumo personal
Además, según González, aunque la población de México ha crecido, el consumo por persona de pan se encuentra estático, lo que afecta a los productores de este negocio.
“En México, el consumo per cápita nacional se ha mantenido aproximadamente en 32 kilos anuales desde hace cinco años”, reiteró.
Añadió que otro factor que ha inhibido el crecimiento del sector es la cantidad de ventas informales.
“Entre 30 y 40% de las ventas de la industria se quedan en los puestos ambulantes o no establecidos formalmente, lo que representa un duro golpe para la conservación de los negocios y de los empleos”, expuso el Presidente de Canainpa.
La rentabilidad es posible
Teresa Rocha, asesora en Planeación Estratégica y Costos de la Fundación ProEmpleo, considera que para continuar la rentabilidad de las panaderías, éstas no deben ofrecer solamente productos tradicionales, sino que deben adaptarse a la demanda.
“Hay mercancía que está demandando el sector, como los productos integrales y de diferentes materias primas que no encuentras en esos negocios”, recalcó.
Comentó que las pequeñas empresas deberían mecanizar y modernizar sus métodos de producción.
“Estas empresas deben dejar de fabricar pan artesanalmente y adoptar procesos más eficientes que les permitan producir más”, dijo la especialista de ProEmpleo.
Añadió que generalmente los empleados de estos negocios no conocen los problemas de la industria ni están instruidos para vender o manufacturar el pan. Con mayor capacitación, las Pymes podrían tener una ventaja competitiva sobre las grandes cadenas comerciales; de igual forma, pueden sacar partido de la atención personalizada y el buen servicio, consideró.

