Lectura 3:00 min
"Hace 18 años fuimos un fracaso": Remsa
Luego de un primer intento fallido, Álvaro Núñez siguió apostando por la necesidad de dar un manejo apropiado a la cada vez más abultada basura electrónica
Durante su estancia en Estados Unidos, Álvaro Núñez Solís, vio que a las personas les salía más barato adquirir un aparato electrónico nuevo que mandar a reparar el que ya tenía, lo que generaría la necesidad del reciclaje. Con la idea de que en México pasaría lo mismo, regresó al país, montó su empresa y fracasó.
“Hace 18 años fuimos un fracaso porque la gente nos decía ‘jamás te voy a dar una impresora’, hoy se dan cuenta que no lo pueden vender y comienzan a acumular aparatos en los closet, en las oficinas y empiezan a estorbar. Ahora nos buscan como una opción para deshacerse de ellos”.
La basura electrónica o e-waste contiene materiales como vidrio y diversos plásticos, que producen gases altamente tóxicos que contribuyen al calentamiento global. Su manejo inapropiado genera diversas enfermedades como cáncer pulmonar, daños al sistema nervioso, gastrointestinal, entre otros.
De acuerdo con el emprendedor, cada mexicano genera cuatro kilos de residuos electrónicos al año. En el país se acumulan 1.2 millones de toneladas de basura electrónica. Según estadísticas, un niño de cinco años a 15 años de edad, en un lapso de 10 años habrá generado la misma cantidad de basura electrónica que una persona que ha vivido 60 años.
Álvaro Núñez y Gregorio Peláez Velázquez, fundaron en Querétaro Recicla Electrónicos México (Remsa), que desde 2009 ha reciclado ocho millones de toneladas de residuos electrónicos, en beneficio de dos millones de personas de todo el país.
“Somos pioneros en México y América Latina en crear una cultura de reciclaje de productos electrónicos. Nuestra labor va en tres sentidos: crear conciencia, informar e incentivar a la gente a que lo haga”.
Para ello, Remsa imparte talleres y conferencias en escuelas y lanza el Reciclón. “Comenzamos recibiendo residuos en campañas que hacíamos en centros comerciales, luego creamos Puntos Verdes, que son centros de acopio permanentes y en la actualidad la gente nos puede enviar por paquetería sus residuos, para ello llena un formulario, se les envía una guía prepagada y al otro día pasan por sus aparatos”.
“Somos una empresa socialmente sustentable, la gente no nos paga, los gobiernos no nos pagan, vivimos de la creatividad y la innovación que podemos generar como una impresora 3D hecha con materiales reciclados” asegura el empresario, quien emplea a 70 personas.
Nuñez Solís también impulsa cambios en la legislación. El ingeniero industrial es consejero nacional de la Política de Cambio Climático y trabaja para que se extienda la responsabilidad de reciclar a los fabricantes, como ya sucede en Europa y Estados Unidos.
“Quien vende tiene que hacerse cargo del costo del reciclado. Eso en México no existe, aquí nos cuestionan que vamos a dar a cambio por el aparato en otros países se paga un impuesto en la compra de un equipo para el proceso de reciclaje, esa es parte de nuestra labor de crear cultura”, indica.
Los aparatos que son susceptibles de reciclaje son computadoras, laptos, tabletas, teléfonos celulares, DVD’s impresoras, televisores. De cada electrónico sale vidrio, plástico y otros materiales, de los que se aprovechan hasta 95% para generar nueva materia prima, que se convierte en adoquines, pisos, muebles para baño, tacones para zapatos. Los engranes de motores se donan a las universidades para las carreras de mecatrónica o robótica.
“Siempre estamos buscando cumplir con las 3 R: reducir, reusar y reciclar”.
Núñez Solís considera que vienen los mejores años del reciclado. Su optimismo deriva del auge de la Responsabilidad Social Empresarial, que hace que las empresas dispongan de manera más adecuada de sus residuos y el cambio de televisión analógica a la digital, que representa una oportunidad para Remsa.
“Estamos haciendo la propuesta al gobierno federal para reciclar un mínimo de 15 millones de televisores hasta 40 millones de manera correcta. Ése es uno de nuestros retos”, finaliza.