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Acuerdos que afectan el empleo y la productividad en México
La prevalencia de acuerdos anticompetitivos en el mercado laboral mexicano es un freno al desarrollo económico incluyente y sostenible.
La OCDE acaba de publicar el estudio El Panorama del Empleo 2026: Disparidades Geográficas en Empleos y Salarios, en el que se presenta una evaluación anual exhaustiva sobre la evolución de los mercados de trabajo y sus perspectivas de desarrollo en los países miembros. Esta edición sobresale por ser la primera dedicada al análisis pormenorizado de las disparidades regionales en materia de empleo, desempleo e ingresos, examinando cómo los factores geográficos y los choques estructurales —como la transición digital y la inteligencia artificial— reconfiguran el tejido laboral. El documento aporta evidencia técnica sobre la dinámica de los salarios reales y la eficacia de diversas regulaciones laborales, incluyendo un análisis crítico sobre la prevalencia de acuerdos anticompetitivos entre empresas que limitan la movilidad y el poder de negociación de los trabajadores.
El estudio de la OCDE revela que las prácticas de colusión entre empresas para restringir la competencia por los trabajadores son significativamente más comunes de lo que se asumía anteriormente. Estas conductas se manifiestan principalmente a través de dos mecanismos: los acuerdos de no captación de personal (no-poaching agreements), donde los empleadores acuerdan no contratar a los trabajadores de sus competidores, y los acuerdos de fijación de salarios (wage-fixing agreements), mediante los cuales coordinan niveles de compensación para limitar la presión salarial al alza.
Desde una perspectiva técnica, estas prácticas operan como un "cartel de compradores" que refuerza el poder de monopsonio de las empresas, permitiéndoles pagar remuneraciones por debajo del producto marginal de los trabajadores. La evidencia empírica sugiere que tales acuerdos pueden provocar pérdidas salariales de entre el 5% y el 15% para los empleados afectados.
Los datos recopilados en el estudio posicionan a México como uno de los países de la OCDE donde estas prácticas anticompetitivas tienen mayor presencia, según la percepción de los actores del mercado. De acuerdo con la Gráfica 1, México ocupa el tercer lugar entre las economías analizadas en cuanto al conocimiento empresarial de estas conductas: más del 50% de las empresas encuestadas en el país reportan saber de acuerdos de no captación, de fijación de salarios, o ambos, dentro de su industria.
Esta tendencia se ve confirmada por la experiencia reportada por los trabajadores. Según la Gráfica 2, México es la segunda jurisdicción con el mayor porcentaje de empleados (aproximadamente un 47%) que afirma haber escuchado de estos acuerdos o haber sido impedido directamente de trasladarse a otra empresa debido a un pacto de no captación entre su empleador y otra firma. Esta cifra es solo superada por Corea y subraya una limitación crítica en las opciones externas y el poder de negociación del talento en el mercado mexicano.
Es fundamental señalar que, en la mayoría de los países de la OCDE, estos acuerdos son considerados ilegales per se, dado que constituyen restricciones graves a la competencia, análogas a la fijación de precios en los mercados de productos. La pervasividad de estas conductas en México, incluso en sectores con alta rotación de personal, resalta la necesidad de fortalecer los mecanismos de detección y sanción por parte de las autoridades de competencia.
La reducción de la movilidad laboral y la supresión salarial derivadas de estos acuerdos no solo perjudican el bienestar de las trabajadoras y los trabajadores, sino que también frenan la reasignación eficiente del talento hacia las empresas más productivas. Esto tiene implicaciones importantes para el desarrollo económico de un país como México, con uno de los niveles más bajos de salarios promedio y productividad de la OCDE. Por ello, resulta imperativo mantener un enfoque sostenido en el cumplimiento de la normativa para asegurar mercados laborales dinámicos y competitivos.
*El autor es representante de la OCDE en México y Director del Centro de la OCDE para América Latina y el Caribe
**Todos los datos en este artículo provienen del estudio de El Panorama del Empleo 2026 de la OCDE.