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El tabaquismo nos está matando y lo que hemos hecho no ha funcionado, afirma especialista
En el marco del Día Mundial sin Tabaco, la prevalencia de fumadores en México se mantiene estancada entre el 15 y el 16 por ciento desde hace 25 años. El tabaquismo cobra la vida de 46 mil personas al año y roba años de vida saludable a la población, sostiene el doctor Jesús Felipe González Roldán, presidente de la Red México sin Tabaco.
Tabaquismo.
En el marco del Día Mundial sin Tabaco, el panorama para México sigue siendo brumoso. A pesar de décadas de esfuerzos, la realidad es innegable y los datos son contundentes: la prevalencia de fumadores está estancada. Fumar sigue matando y robando años de vida saludable a millones de personas en nuestro país.
México presenta 46 mil fallecimientos al año, la prevalencia en el consumo es de 15 y 16 por ciento desde hace 25 años y el incremento al vapeo joven está cerca del 90 por ciento a pesar de que en este país están prohibidos. Por otro lado, la evasión fiscal en venta de cigarros sueltos se contabiliza en cerca de 15 millones de pesos anuales.
Para profundizar en esta crisis de salud pública, El Economista entrevistó Jesús Felipe González Roldán, médico y presidente de la Red México sin Tabaco y un referente histórico en las políticas de control del tabaquismo en el país. Su diagnóstico es severo: la estrategia prohibicionista y restrictiva del gobierno mexicano ha fracasado en reducir el consumo y, peor aún, ha cerrado la puerta a la innovación y a la reducción de daños.
¿Qué significan 46,000 muertes?
El especialista asegura que significan miles de familias rotas por diagnósticos prevenibles de cáncer de pulmón, infartos agudos al miocardio, accidentes cerebrovasculares y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
"El consumo, si bien lo bueno es que no se ha incrementado, tampoco se ha reducido. Seguimos padeciendo los mismos daños que el tabaco provoca porque no hemos podido tener una visión regulatoria más que prohibitiva. Literalmente, no tenemos regulación efectiva", advierte González Roldán.
El especialista denuncia el desmantelamiento de la estructura institucional: el antiguo Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC), que llegó a tener un peso político de subsecretaría, quedó reducido a una dirección de área dentro de la Comisión Nacional de Salud Mental. "Políticamente no hay una visión", lamenta.
Jesús Felipe González Roldán, presidente de la Red México sin Tabaco.
El fracaso de la prohibición absoluta
El doctor señala la paradoja de la actual política mexicana, que prefiere "taparse los ojos ante la realidad del mercado". Mientras se prohíben por decreto herramientas alternativas, la realidad en las calles desmiente la ley.
Dijo que tenemos un mercado informal en cada esquina, "ves cómo se venden cigarros sueltos en cada calle, en cada esquina. Eso facilita el acceso a la gente con menos recursos y a los adolescentes". El mercado ilegal de cigarros sueltos representa una evasión fiscal de 15 mil millones de pesos y es la puerta de entrada a adicciones en edades tempranas.
Por otro lado señala la "locura" constitucional del vapeo". Para el Dr. González Roldán, equiparar constitucionalmente un vapeador con una sustancia delictiva y letal como el fentanilo es una "locura" que ignora la ciencia. "La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) muestra que el consumo de vapeadores se incrementó casi un 100% en los últimos años, a pesar de estar prohibidos desde hace cinco o seis años. ¿Cómo entran? ¿Cómo se comercializan? Tienes un escenario peor porque dejas el producto en manos de la ilegalidad".
Finalmente señaló la feminización de la epidemia, pues el estancamiento general esconde un fenómeno alarmante: "Cada vez más mujeres están consumiendo tabaco y alcohol. Necesitamos políticas dirigidas que midan este impacto".
Evidencia Global
Frente al dogmatismo ideológico, el presidente de la Red México sin Tabaco propone voltear a ver la evidencia científica internacional y transitar hacia una política integral de reducción de daños. "Lo verdaderamente sano es no consumir... Pero para quienes ya consumen, hay formas menos dañinas. Negar esa realidad es condenar a millones a seguir fumando."
El doctor explica de manera didáctica la diferencia científica: El cigarrillo tradicional alcanza hasta 800 grados centígrados en su combustión, liberando más de 7 mil sustancias químicas, de las cuales 69 son altamente carcinogénicas. La nicotina, aunque es la sustancia que genera la adicción y debe controlarse, no es la causante del cáncer.
Países como Suecia y Nueva Zelanda (este último galardonado hace 20 años con el "cenicero sucio" por sus malas políticas y hoy convertido en referente mundial) han logrado desplomar sus tasas de tabaquismo combinando prevención estricta con alternativas reguladas de menor riesgo.
(Grafico). Productos con nicotina.
Regulación inteligente e impuestos diferenciados
Para romper el estancamiento, González Roldán propone a los legisladores mexicanos un debate amplio y sin consignas partidistas, sustentado en tres pilares:
- Regulación de alternativas (Grado Farmacológico): Así como la Unión Europea limita los miligramos de nicotina en vapeadores y bolsas de nicotina, México debería regular su composición, aditivos y prohibir saborizantes atractivos para menores, tratándolos como herramientas de transición para dejar de fumar.
- Política Fiscal Diferenciada: Aplicar impuestos diferenciados según el riesgo sanitario de cada producto. Poner la carga fiscal más alta al cigarrillo de combustión (el más dañino) y tasas menores a los productos sin combustión con menor dosificación de nicotina, incentivando al fumador a migrar a opciones menos lesivas.
- Métricas claras y tratamientos: México adolece de tratamientos farmacológicos y psicológicos accesibles en el sector público para dejar de fumar. Cualquier política pública debe tener una métrica clara (por ejemplo, reducir la prevalencia un 3% en cuatro años) para poder evaluar si funciona.
"Tenemos suficiente evidencia científica que nos demuestra que esta gama de opciones sí nos permite una mejor salud pública. El problema es que hoy pareciera secuestrado todo pensamiento que no sea afín a la visión prohibicionista", concluye el especialista. En el Día Mundial sin Tabaco, el llamado es urgente: legislar con ciencia, no con ideología, porque cada año de parálisis cuesta 46 mil vidas mexicanas.