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Resiliencia y transformación: el futuro de la salud en América Latina está en juego
El camino hacia sistemas de salud modernos y robustos está trazado; la tarea ahora es acelerar la implementación de estos modelos sostenibles para que la próxima crisis encuentre a una América Latina no solo preparada, sino transformada, coinciden especialistas en el Mind 360 de Medtronic, en Brasil.
Foto EE: Nelly Toche
São Paulo.- En el corazón de la actividad económica de la región, São Paulo se ha convertido esta semana en el epicentro del pensamiento estratégico sanitario y El Economista ha podido constatar este diálogo que irá delineando las decisiones sobre el futuro de la salud en la región. En el marco del MIND 360 de Medtronic, un evento que reúne a los líderes más influyentes del sector salud de toda América Latina, se ha planteado una pregunta urgente: ¿están nuestros sistemas preparados no solo para curar, sino para resistir y transformarse ante las crisis del siglo XXI?
En un contexto global marcado por la incertidumbre post-pandémica y la volatilidad económica, el futuro de los sistemas de salud en América Latina y el Caribe no puede depender de soluciones aisladas. Bajo esta premisa y con la moderación del doctor Cristian Javier Mazza (presidente de la Asociación Latinoamericana de Sistemas de Salud y de la Fundación Iberoamericana Conciencia Salud), el panel de alto nivel integrado por Cristina Simón (BID Invest) y Sebastián García Saisó (OPS/PAHO) diseccionó los pilares de la resiliencia sanitaria, el financiamiento inteligente y la imperativa digitalización de la región para transformar las debilidades estructurales en fortalezas resilientes.
La resiliencia como estrategia de supervivencia
En este diálogo se habló de cómo la pandemia de Covid-19 dejó una lección indeleble: "un sistema de salud que no es resiliente es un sistema frágil que pone en riesgo la estabilidad económica de toda una nación". Durante el MIND 360, Sebastián García Saisó enfatizó que la resiliencia no es un estado estático, sino una capacidad dinámica de absorber perturbaciones, aprender de ellas y salir fortalecidos.
Para la OPS, la resiliencia debe construirse sobre la evidencia e inteligencia sanitaria. "La transformación de los sistemas no es algo que ocurre en un momento y se sostiene mágicamente", advirtió García Saisó. En América Latina, la resiliencia enfrenta el desafío de la fragmentación. Un sistema resiliente requiere que el dato fluya entre niveles de atención y fronteras nacionales, permitiendo una vigilancia epidemiológica en tiempo real y una respuesta social estructurada.
Pero un componente crítico de la resiliencia es la solvencia financiera. Cristina Simón, líder de Infraestructura Social de BID Invest, presentó una visión pragmática sobre los recursos en la región. El BID sostiene que el problema en América Latina no es necesariamente cuánto se gasta, sino cómo se gasta. "La ineficiencia del gasto público drena recursos que podrían destinarse a la modernización".
Foto EE: Nelly Toche
Simón explicó que BID Invest actúa como un puente para que el sector privado inyecte no solo capital, sino eficiencia operativa en los sistemas de salud. Al financiar proyectos de infraestructura social —desde hospitales de alta complejidad hasta plantas de biotecnología—, el banco asegura que estos cumplan con estándares de sostenibilidad social, ambiental y de gobernanza corporativa. Esta "triple sostenibilidad" es lo que permite que un hospital no sea solo un edificio, sino una institución capaz de operar con calidad ininterrumpida durante décadas, independientemente de las fluctuaciones del mercado.
Esto es lo que por ahora nos separa de la experiencia en otros continentes, donde se invierte de manera muy similar que en los países de Latam, pero con mucho mayor eficiencia.
Una brecha digital de 20 Años
La digitalización también fue señalada como la gran deuda pendiente para alcanzar la verdadera resiliencia. García Saisó fue contundente: comparado con el sector financiero, el sector salud en América Latina tiene un retraso de al menos dos décadas. "Un sistema analógico es, por definición, un sistema lento y vulnerable".
Cuestionado por este medio, dijo que la hoja de ruta para la transformación digital de la OPS, con sus ocho principios rectores, busca que los países dejen de ver la tecnología como un lujo y la entiendan como un bloque constructivo básico. Esto incluye desde la telemedicina hasta la gestión masiva de datos (Big Data) para predecir brotes y optimizar la logística de suministros. En el MIND 360, quedó claro que sin una base digital sólida, la resiliencia es simplemente una aspiración teórica.
El debate, enriquecido por la experiencia de Mazza como moderador, abordó las barreras históricas entre lo público y lo privado. García Saisó prefirió hablar de "fricciones" —como la desconfianza institucional y los cambios políticos frecuentes— que detienen el progreso. Para superar estas fricciones, el MIND 360 propuso la alineación de objetivos.
Cristina Simón citó ejemplos exitosos de Asociaciones Público-Privadas (APP) donde el sector privado gestiona activos públicos con estándares de excelencia. "La clave del éxito es que el prestador privado sepa qué se espera de él y cómo su eficiencia genera valor tanto para el sistema como para el usuario final", afirmó. Este modelo de colaboración es esencial para construir sistemas resilientes, ya que permite diversificar los riesgos y aprovechar la agilidad del sector privado bajo la rectoría y equidad del sector público.
São Paulo como punto de partida
El evento MIND 360 no solo ha servido como vitrina de innovaciones, sino como un laboratorio de políticas públicas. La presencia de instituciones como el BID, la OPS y líderes de la industria como Medtronic subraya una realidad ineludible: la salud del futuro en América Latina será colaborativa o no será.
La resiliencia sanitaria, finalmente, se reduce a la capacidad de poner a las personas en el centro. Al concluir el panel, el sentimiento generalizado entre los líderes reunidos en Sao Paulo fue de optimismo cauteloso. El camino hacia sistemas de salud modernos y robustos está trazado; la tarea ahora es acelerar la implementación de estos modelos sostenibles para que la próxima crisis encuentre a una América Latina no solo preparada, sino transformada.