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Arte e Ideas

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Las obras que fueron exclusivas de los presidentes

La Casa Miguel Alemán, que fue habitada por gran parte de los presidentes de la historia reciente, es galería para una exposición con obras que fueron elaboradas ex profeso para su exclusividad, desde Cuevas hasta Yázpik.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel, y el curador Guillermo Santamarina acompañaron el recorrido por la exposición. foto ee: rosario servin

Durante décadas, en la casa presidencial de Los Pinos, en el rincón más verde, exclusivo y vigilado de la primera sección de Chapultepec, creció una colección de arte moderno y contemporáneo firmada con grandes apellidos del círculo del arte mexicano cuya apreciación, por su origen, fue privilegio de una ínfima cantidad de personas.

Hoy, el Complejo Cultural Los Pinos está en posibilidad de mostrar todas las obras que fueron realizadas ex profeso para habitar alguna de las casas presidenciales y que ahora son galerías de este recinto cultural abierto al público.

El primer piso de la Casa Miguel Alemán, que fue habitada por gran parte de los presidentes de la segunda mitad del siglo XX y hasta 2018, recibe la exposición con un título extenso: Pintura y escultura en el acervo patrimonial de México: Panorámica para un usufructo y de nuestras confirmaciones creativas.

Está integrada por 67 piezas entre trabajos sobre lienzo y escultóricos, cuyo núcleo son las obras comisionadas para decorar esa casa presidencial a artistas como Luis Nishizawa, Vicente Rojo, Rafael Cauduro, Francisco Toledo, Julio Galán, Pedro Friedeberg, Arnaldo Coen, José Luis Cuevas y Jorge Yázpik, entre otros.

A las anteriores se suman piezas de la Colección Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), entre ellas, de Joy Laville, Alberto Castro Leñero, Beatriz Zamora, Gilberto Aceves Navarro, Jazzamoart y Javier Marín.

También se integra una selección de trabajos textiles provenientes del acervo de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, con obras pictóricas de Pedro Preux y Rodolfo Nieto, además de escenas ecuestres de Ernesto Icaza. Lo mismo sucede con una selección de piezas provenientes del Cencropam, de artistas como Manuela Generali, Marysole Wörner Baz, Gerardo Murillo Dr. Atl y Manuel Marín.

Redescubrir a una gran pintora

La exposición, ya de por sí robustecida por grandes artistas de los siglos XX y XXI, ayuda a otro de los objetivos que plantea el artista y curador de Los Pinos, Guillermo Santamarina, quien se encargó de los pormenores de la exposición. La muestra, comentó, ayuda a vindicar a otras y otros creadores que no tuvieron la reverencia que merecían.

Por ejemplo, explicó que dentro de este poderoso catálogo de obra destaca el óleo “En la mira”, (1993), de la pintora coyoacanense Cordelia Urueta, cuya pieza es parte del acervo del Complejo Cultural Los Pinos y fue realizada a los 87 años, ex profeso para la residencia presidencial, dos años antes de su fallecimiento.

“Creo que ésta es una de las grandes obras del acervo patrimonial nacional. Cordelia Urueta es una de las grandes pintoras, para quien la historia del arte ha postergado su reconocimiento. Es uno de sus grandes valores. En la historia local apenas está empezando a ser reconocida. Por mucho tiempo fue muy apreciada por los teóricos, por las academias y, sobre todo, por los mismos artistas, por los pintores, pero su pleno reconocimiento se ha tardado”, comentó Santamarina durante un recorrido por la exposición acompañado por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, a dos días de haberse inaugurado.

El catálogo titulado Complejo Cultural Los Pinos. Colección residencial oficial incluye la obra de Urueta en su lista de obras sobre las que extiende detalles: “Una contemporánea suya y una voz prestigiosa desde el Estado, Margarita Nelken y Jaime Torres Bodet, fueron las primeras plumas en México que advirtieron de la valía de Urueta. Por su parte, ella siempre se dijo en deuda con la pintura de Tamayo, aunque no como su discípula o seguidora”.

Para Urueta, agrega dicho texto, “la plástica es una herramienta para resolver un conflicto entre lo brutal del mundo exterior y la fragilidad de la sensibilidad propia. Modesta, desdeña la noción de genio creador y señala que el autor no crea, sino que sirve solamente como vía para que el misterio que es el arte se devele en cada pintura”.

Varias generaciones de artistas

La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, presente durante la presentación de la muestra, compartió:

“Desde el año pasado le pedí a Guillermo Santamarina, quien ya trabajaba aquí y había organizado muchas exposiciones, que construyera una para recuperar varias obras del archivo que solamente veían en ese momento los presidentes, porque finalmente es patrimonio del país. No tiene que ver con un oficialismo, sino con una generación de artistas”.

Y Santamarina complementó que la muestra, en cambio, pretende explorar “una inquietud estética muy cercana a lo que podía ser eso que llaman neomexicanismo, pero que se desplaza más en el tiempo, a una forma de representación (de lo mexicano) que en ese momento era relevante para varias generaciones de artistas, no solamente una, que estaban muy enfocados en la identidad. Desde luego, también hay abstracción, es representación y realismo. Intenté trasladar esta exposición a los intereses contemporáneos, es decir, a los pronunciamientos sociales del presente”.

Más temprano este mismo lunes, Claudia Curiel de Icaza encabezó una conferencia para anunciar la entrega del certificado de Récord Guinness como la Exposición de bordados y tejidos más grande del mundo para la muestra con el mismo nombre que ocupa la planta baja de la Casa Miguel Alemán y la cual se integra con 3 mil 809 piezas textiles elaboradas por más de 200 artesanas y artesanos de los 32 estados de la República mexicana.

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