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“Niño Godzilla”: el fenómeno que podría provocar lluvias extremas, sequías y más calor en 2026
Al reconstruir el pasado y observar el presente, la ciencia ofrece herramientas para comprender al ‘Niño Godzilla’ y anticipar sus posibles efectos adversos.
El fenómeno climático de El Niño podría intensificarse en un mundo en calentamiento, porque es mucho más que una anomalía pasajera y comprender su comportamiento -en particular el de sus versiones extremas- permitiría anticipar sus impactos en los ecosistemas y en la vida humana.
“Lo que ocurre en el Pacífico ecuatorial no se queda ahí, tiene repercusiones en todo el planeta”, afirma María Luisa Machain Castillo, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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Cuando las aguas del Pacífico ecuatorial —la franja del océano que rodea el ecuador terrestre— se calientan por encima de lo normal durante varios meses, el planeta entero lo resiente: Lluvias torrenciales en unas regiones, sequías en otras y ecosistemas marinos profundamente alterados.
En este tenor, la académica precisa que en años recientes, algunos eventos han sido tan intensos que han recibido el nombre de ‘Niño Godzilla’ o ‘Súper Niño», y ,con base en las proyecciones recientes, en 2026 se mantienen condiciones que podrían favorecer el desarrollo de un nuevo evento de El Niño de gran magnitud.
Sin embargo, especialistas en ciencias de la atmósfera advierten que aún existe incertidumbre sobre su evolución y que, por ahora, no es posible anticipar si alcanzará una intensidad extrema.
¿Qué es el fenómeno ‘Niño Godzilla’ o ‘Súper Niño’?
El término “Niño Godzilla” surgió entre 2015 y 2016, cuando la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) documentó uno de los eventos más intensos de las últimas décadas. En ese episodio, una amplia región del Pacífico central y oriental registró anomalías de temperatura superficial del mar de más de 2.5 °C por encima de lo normal. “No es un término científico, pero ayuda a dimensionar la magnitud de estos eventos extremos”, comenta la doctora Machain.
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Otros eventos extremos de El Niño ocurrieron durante 1982-1983 y 1997-1998 con anomalías de la temperatura superficial del mar de hasta 2°C . Dichos eventos propiciaron fuertes cambios en la productividad a todos niveles, desde los productores primarios hasta el colapso de importantes pesquerías en las costas mexicanas.
Uno de los efectos más importantes es la disminución del afloramiento de aguas frías, lo que reduce la disponibilidad de nutrientes en la superficie del océano y, en consecuencia, la productividad del fitoplancton —base de la cadena alimenticia marina—.
Ese impacto se propaga a lo largo del ecosistema: disminuyen las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos. Además, muchas especies cambian su distribución en busca de condiciones más favorables, mientras que otras pueden ver reducidas sus poblaciones.
¿Qué efectos ha causado el ‘Niño Godzilla’ en México?
Durante el evento extremo de El Niño de 2015–2016, las temperaturas superficiales del océano alcanzaron valores excepcionalmente altos. Fue un año de intensa actividad ciclónica en algunas regiones del Pacífico y de sequías severas en África oriental, señala la doctora Machain.
Junto con su equipo, la investigadora ha realizado estudios en la zona de Mazatlán, donde instalaron trampas de sedimento desde 2015 y han mantenido el monitoreo hasta la actualidad. Sus observaciones muestran que, durante los años de El Niño extremo, la productividad biológica disminuyó de manera notable.
Se registraron cambios importantes en las comunidades de microorganismos: algunas especies redujeron su abundancia, mientras que otras, asociadas a aguas más cálidas, se volvieron temporalmente dominantes. “Los ecosistemas marinos son muy sensibles: responden rápidamente a variaciones en la temperatura”, nos dice.
Claves del pasado para entender el presente
“Al reconstruir el pasado y observar el presente, la ciencia ofrece herramientas indispensables para comprender este sistema y anticipar sus posibles transformaciones en un escenario climático cada vez más incierto”, señala Machain Castillo.