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Leonora Carrington, una relectura para nuevos públicos
En esta exposición, la obra de esta estrella del surrealismo, proveniente de Xilitla, protagoniza en Ciudad de Mexico una propuesta de atmósferas multisensoriales.
Leonora Carrington: Laberinto mágico abre un nuevo espacio expositivo en la colonia Juárez de la Ciudad de México.
En medio de la hegemonía de exposiciones que se presumen como experiencias inmersivas en el arte y que han pasado por México en la última década, con admirables cifras de asistencia, en la era de lo instagrameable, aquello que puede llamar la atención y viralizarse un poco más por la forma que por el fondo, ha llegado una exposición reivindicadora, laberíntica y surrealista.
Este miércoles 22 de abril, Leonora Carrington, la artista del surrealismo por antonomasia, quizás la más popular de la actualidad; la apodada “Bride of the wind” —o novia del viento, como le decía Max Ernst—; la “bruja” o “hechicera”, como se refería Octavio Paz a su persona, o “La oveja negra”, como explícitamente la llamó su familia de la alta sociedad inglesa que la llegó a encerrar en un hospital psiquiátrico, está de vuelta, y lo está con una exposición verdaderamente inmersiva, una que pondera la obra artística por sobre la proyección, que es pequeña pero exquisita, la cual promete ser algo así como uno de los blockbusters del año mundialista.
Se trata de la exposición Leonora Carrington: Laberinto mágico, producto de la colaboración entre el Consejo Leonora Carrington, encargado de promover y exponer la obra de la artista universal, y el estudio de entretenimiento multimedia Cocolab, con al menos dos décadas de experiencia, por si fuera poco, que abre públicamente un nuevo espacio para la experimentación artística visual: el Centro de las Artes Inmersivas (CAI), en General Prim 90, colonia Juárez, en Ciudad de México.
Una exposición lograda
Once esculturas monumentales fueron despertadas de su letargo y trasladadas a la Ciudad de México desde el pueblo surrealista de Xilitla, en la exuberante huasteca potosina. Llevaban al menos una década sin exhibirse. Se acompañan por una docena de bocetos y cuadros de la artista, así como una línea del tiempo cuya brevedad prioriza el recorrido escultórico, además de algunos de sus pinceles y tubos de pintura. También hay escritas, ocultas y no tanto, varias frases poderosas, como: “Mis ojos son fuertes y están acostumbrados a todas las luces y todas las oscuridades”.
Así dice el muro de un pasillo de muros amarillos que va a dar a un retrato de Leonora cubriéndose los ojos. Es lo último que el público verá del laberinto con muros lisos y cuadrados, porque está por adentrarse en un pasaje enrarecido y largo, como profundizar en una mina, para terminar frente a una placa que dice “Piérdete para encontrarte”.
Allí empieza la experiencia escultórica, el acercamiento del público a criaturas extraordinarias o atmósferas completas del imaginario de Leonora. Enormes, enigmáticas y fantásticas criaturas como “El gato sin botas”, “Aki Aki” y “Gato de la noche” son iluminadas desde distintas perspectivas y colores, que les confieren una sugerencia divina: parecen manifestarse en esta propuesta de mundo onírico, gracias a la interacción con efectos o atmósferas de luz, de viento, arena y, por supuesto, de agua.
En otras palabras, se trata de una experiencia de inmersión, pero donde la obra original es todavía el centro magnético para el que trabaja una variada selección de efectos atmosféricos y, por qué no, del todo fotogénicos.
“Estamos muy sorprendidos”
“La muestra se compone de una obra muy grande que duró diez años en un almacén en Xilitla. Hace casi cinco años que empezamos a planear este proyecto”, expuso Fermín Llamazares, presidente del Consejo Leonora Carrington, esto en un recorrido de prensa previo a la apertura, y agregó:
“El Consejo quería una experiencia inmersiva pero sin usar proyecciones digitales de la obra de la maestra Leonora, sino que fueran experiencias sensoriales alrededor de la obra original. Estamos muy sorprendidos y emocionados con este proyecto, es exactamente lo que me pidió el doctor Pablo Weisz Carrington (hijo de la pintora), una experiencia para generar nuevos públicos para Leonora, que busquen otro tipo de acercamientos al arte. Desde nuestra curaduría, siempre respetando la obra de Leonora, creo que se logró. Cocolab rebasó por mucho nuestras expectativas”.
Se espera que la exposición se extienda hasta septiembre próximo. En el acto, además, se dio a conocer que la muestra se ha suscrito como parte del Corredor Cultural oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Para entrar a la muestra es necesario reservar una fecha y un horario, puesto que hay un límite de 100 visitantes por hora, esto para garantizar la experiencia y mantener la seguridad.