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Arte e Ideas

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El IPN celebra su 90° aniversario con la exposición “Construir el paisaje”

La muestra pictórica del artista tapatío Marco Aníbal Cárdenas Ayala, en la Galería “Ruth Rivera Marín” de la ESIA Regina del Instituto Politécnico Nacional explora cómo el arte y la arquitectura modelan la identidad del territorio.

Artista Marco Aníbal Cárdenas Ayala inaugura exposición. Foto: Cortesía.

En el Centro Histórico de la Ciudad de México, entre muros académicos y ecos de arquitectura funcionalista, el paisaje dejó de ser fondo para convertirse en tema. La Galería “Ruth Rivera Marín” de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) abrió sus puertas a “Construir el paisaje”, una exposición que no sólo se mira: se piensa, se recuerda y, en cierto modo, se reconstruye desde la experiencia personal.

La muestra del artista plástico Marco Aníbal Cárdenas Ayala (Guadalajara, 1974) llega en un momento simbólico: el 90° aniversario del IPN. Pero lejos de limitarse a una conmemoración institucional, la exposición plantea preguntas actuales sobre cómo habitamos los espacios y qué tanto de nuestra identidad está inscrita en ellos.

Con más de dos décadas de trayectoria y más de 30 exposiciones individuales, Marco Aníbal ha hecho del paisaje su territorio de exploración. Su propuesta parte de una idea clara: el paisaje no es un escenario dado, sino una construcción humana, resultado de la interacción continua entre las personas, la arquitectura y el entorno. En ese cruce, se forma una identidad que es al mismo tiempo íntima y colectiva.

Paisaje y territorio. Foto: Cortesía

Las piezas reunidas en “Construir el paisaje” proponen una mirada contemporánea sobre esa relación. La arquitectura aparece como protagonista silenciosa: interviene, modela y resignifica los espacios, ya sea desde lo vernáculo o lo global. Así, cada obra invita al espectador a cuestionar la aparente neutralidad de los lugares cotidianos —una calle, un barrio, un edificio— y a reconocerlos como depósitos de memoria.

La ceremonia de inauguración contó con la participación, además del artista, de académicos, estudiantes y especialistas en conservación del patrimonio cultural, entre ellos Arturo Reyes Sandoval, director general del IPN; José Ignacio Hernández Vázquez, director de la ESIA Tecamachalco, así como Guadalupe Zepeda Martínez y Ricardo Antonio Tena Núñez, presidente y vicepresidente de ICOMOS México, respectivamente, y la especialista Olga Oribe Bellinger.

La presencia de ICOMOS México, organismo clave en la conservación de bienes culturales, no es casual: el eje de la exposición dialoga directamente con la necesidad de preservar no sólo los edificios, sino los significados que los habitan.

Durante la jornada, la curadora Lilia Ángeles Aburto Guzmán coordinó una conferencia en la que se subrayó la importancia de abrir espacios donde arte, arquitectura y conservación se encuentren fuera del discurso técnico. En este sentido, la exposición funciona como un puente entre disciplinas, pero también como una pausa crítica frente a la velocidad con la que cambian las ciudades.

Para el artista, el ejercicio va más allá de la representación. “El arte dirige la mirada hacia el interior”, sugiere en su planteamiento. Es ahí donde el paisaje se vuelve experiencia: cada observador construye su propia versión del entorno a partir de recuerdos, afectos y referencias. De esta manera, la obra no se cierra en sí misma, sino que se completa en quien la recorre.

Esa dimensión subjetiva no anula su carácter colectivo. Por el contrario, subraya que los paisajes —urbanos o rurales— son testimonio de procesos históricos y culturales compartidos. En ellos se inscriben decisiones políticas, transformaciones económicas y hábitos sociales que, con el tiempo, se naturalizan.

Exposición en ESIA Regina. Foto: Cortesía.

De ahí la insistencia en la conservación. La exposición plantea que proteger el paisaje es también resguardar una narrativa común. No se trata únicamente de preservar estructuras físicas, sino de reconocer el valor simbólico que las sostiene. En tiempos de crecimiento urbano acelerado, este enfoque adquiere una urgencia particular.

El acto inaugural cerró con música jazz y una convivencia que diluyó las fronteras entre lo académico y lo cultural. Más que un cierre, fue una extensión del espíritu de la muestra: generar encuentros, propiciar el diálogo y activar nuevas miradas sobre lo cotidiano.

“Construir el paisaje” no ofrece respuestas definitivas, pero sí una invitación clara: observar el entorno con mayor conciencia. Porque, como sugiere la exposición, el paisaje no está ahí simplemente para ser visto. Está para ser comprendido, habitado y, en última instancia, construido una y otra vez desde la experiencia humana.

"Construir el paisaje"

  • Marco Aníbal Cárdenas Ayala
  • ESIA Tecamachalco Unidad Regina
  • Regina 143
  • Centro Histórico de la Ciudad de México

Es editor de la sección Arte, Ideas y Gente en El Economista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro en Filosofía Social, por el ITESO. Especialista en periodismo de arte, arqueología, antropología, educación, patrimonio cultural, religiones y responsabilidad social. Colaboró anteriormente en Público-Milenio Jalisco; Radio Universidad de Guadalajara; Noroeste, de Culiacán; y Radio Metrópoli, en Guadalajara.

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