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Palabra de Daniel Catán
Tras su muerte y la vuelta al escenario cultural del país de sus creaciones, hasta los detractores han tomado la palabra. Cierto, la suya no ha aparecido. Dejo a ustedes lo que me dijo hace justo seis años.
Tras su muerte y la vuelta al escenario cultural del país de sus creaciones, hasta los detractores han tomado la palabra. Cierto, la suya no ha aparecido. Dejo a ustedes lo que me dijo hace justo seis años
Una pequeña familia ha sostenido por lustros la ópera en México. Con la intervención insustituible del INBA, el género es casi un secreto a voces. Para Daniel Catán a finales de la década de los 90, la inexistencia de un mercado, de una cadena productiva, de empleo para su mano de obra, lo llevó al lugar donde podría intentar crear, producir y dedicarse a la enseñanza pues muchos alumnos había: Los Ángeles.
El redescubierto trayecto del compositor, fue celebrado con un concierto el 24 de septiembre bajo la dirección de nuestro amigo Eduardo Díazmuñoz, quizá el más cercano y el mejor informado de todos quienes escriben en el programa de mano. Juan Arturo Brennan cita un decir de Catán a propósito de La hija de Rappaccini, en tanto que Díazmuñoz refiere al libro Partitura inacabada, editado por la UAM hace más de 20 años y que la fundación que instaló su viuda, la arpista Andrea Puente, espera reeditar en 2012.
En este octubre se estrenó Il Postino en Bellas Artes (y en unos días estará en el Cervantino). No me siento mal al decir que me conmocionó. Que quise llorar, pero la agüita no salió. Poderosas razones tengo, además de la amistad con Daniel, ya ponderada en estas páginas (28 de abril).
Viví en Chile y dediqué muchas horas al archivo de Pablo Neruda en La Chascona, una de sus tres casas. El hallazgo de variada correspondencia con escritores mexicanos fue publicado por entregas entre 1997 y 1998 en el suplemento El Búho de Excélsior, dirigido por René Avilés Fabila. Para 2002, todo ese material chileno-mexicano, se integró en Del mismo cuero salen las correas (UAM-Xochimilco, 2002).
Agrego que Catán estuvo tanto en Santiago como en Bogotá, países donde fui agregado cultural. De regreso de Colombia en agosto de 2005, semanas después me reintegré a El Universal. En uno de tantos correos, me dio noticia de que componía su quinta ópera. Le mandé el cuestionario, hablamos por teléfono y dimos exclusiva el jueves 30 de octubre.
Al preguntarle por su relación con Plácido Domingo dijo: "Tengo el gusto de conocerlo desde hace muchos años. Él ha sido siempre muy amable conmigo y ha estado muy atento a mis estrenos. Afortunadamente mis obras han tenido bastante éxito, así que muy pronto empezamos a soñar con una obra especialmente escrita para él".
Tras el montaje de Florencia en el Amazonas, en 1998, recibió el Premio Plácido Domingo en reconocimiento a su labor creativa. Luego vino el nombramiento del tenor al frente de la Ópera de Los Ángeles. "Busqué un tema adecuado durante muchos años y mientras tanto me ocupaba en la composición de Salsipuedes".
En ese tiempo coincidió en un gusto con el tenor Rolando Villazón, quien intervenía en Romeo y Julieta en el escenario angelino: la novela Ardiente paciencia del chileno Antonio Skármeta.
"Creo que fue uno de esos momentos de inspiración divina -relató Daniel-. Pero la anunciación de tan maravillosa idea fue nada más ni nada menos que a través de mi querida mujer, Andrea. ¿Quién mejor que Rolando para encarnar el papel del cartero? ¡Y quién mejor que Plácido para el papel de Neruda! La idea me sacudió como un temblor de tierra. A partir de entonces me he puesto a trabajar en la obra con una gran energía. Es una delicia componer para voces que conoces bien y que admiras".
Los planes apuntaban a septiembre de ¡2009! Dany explicó que "los tiempos de la ópera son bastante largos. Casi jurásicos. Pero la verdad es que se necesita todo ese tiempo para hacer un estreno digno. Tanto Rolando como Plácido tienen muchos compromisos ¡y yo tengo que componerla! Compongo más o menos un acto por año, ya que sólo tengo los veranos para hundirme en la composición (...) Es un gran reto ya que Neruda es un personaje enorme. La ventaja es que tengo una gran cantidad de poemas extraordinarios que me guían y me inspiran. Hay un lado muy juguetón en Neruda que ciertamente pienso elaborar".
Los tres actos de Il Postino me transcurrieron entre instantáneas de esos años en Chile, de las horas que pasé construyendo los vasos comunicantes de nuestras culturas; del rostro bonachón de Catán, de las complicidades con Díazmuñoz. Al ver el despliegue en el Teatro de Bellas Artes, reflexioné sobre el valor económico de la ópera: ¿Cuánto habrá ganado Daniel por esta y la totalidad de sus creaciones a lo largo de su vida? Y vaya que quería llorar. Aún me contengo.
asesoresencultura@yahoo.com.mx