QUITO, Ecuador. Esa línea imaginaria que atraviesa este país otorgándole, además, un nombre, no separa más la Tierra por la mitad. Al contrario, reúne a las personas provenientes de ambos polos del planeta, en el centro de una urbe rica en patrimonio histórico y natural.

Hablamos, desde luego, de Quito, que en su apuesta por el turismo de reuniones garantiza eventos enmarcados por la arquitectura de la primera ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad y completados por la belleza paisajística de una de las regiones más biodiversas del mundo. Elementos, históricos y ecológicos son los que dan un valor agregado único a los encuentros que aquí tienen lugar.

Quito es una oportunidad de sorprender a los invitados a un congreso, una convención o una expo, con escenarios tan diversos como una catedral, la cima de un volcán o el interior del reluciente y nuevo Centro de Convenciones Metropolitano, que se localiza en el espacio del extinto aeropuerto.

De agasajarlos con una gastronomía que está recuperando dignamente el sabor de lo local con una nueva generación de chefs sobrados de creatividad y orgullo por lo tradicional y una oferta hotelera que combina la modernidad de los hoteles de cadena con la calidez y personalidad de los complejos boutique.

De la mitad hacia arriba

El amplio abanico de posibilidades que tiene Quito para ofrecer al turismo de reuniones se abre de la mitad para arriba.

Inicia a 25 kilómetros de la capital, por donde pasa la famosa línea ecuatorial que divide al mundo en dos hemisferios, en torno al monumento de más de 30 metros que testifica que se está ubicado en la latitud 0° 0’ 0’’ y conmemora a la misión geodésica francesa que determinó este hecho.

Dicha estela constituye el principal atractivo del complejo, con un museo etnográfico en su interior y una terraza con vista 360 grados, desde los que se pueden apreciar otros sitios de interés como la estación de ferrocarril, que aborda la historia de este medio de transporte en el país.

Asimismo, esta miniciudad alberga una iglesia, un planetario, un foro de eventos, diversas plazas y museos como el del cacao, la cerveza y las vírgenes.

Galerías, tiendas de artesanías y restaurantes complementan la oferta de este espacio, capaz de albergar eventos de diversa índole.

Ciudad Mitad del Mundo es, igualmente, un imperdible dentro del programa de acompañantes a un congreso o entre las alternativas de tours postconvención.

Primer nivel, al centro

Con uno de los centros históricos mejor conservados de Latinoamérica, Quito fue la primera ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.

Justo este marco histórico-arquitectónico le da un toque especial a los recorridos de grupos de convenciones, así como a los eventos que aquí tienen lugar.

Desde la plaza principal, es un espectáculo presenciar los lunes de cada semana, por la mañana, la ceremonia del cambio de guardia, en las inmediaciones del palacio de Gobierno.

Recorrer la calle de la Ronda, la más bohemia de esta capital y descubrirse cobijado por fachadas multicolores, entre angostas vías, es parte del encanto que no pierde este lugar.

Infraestructura de altos vuelos

Un poco más alejado del centro, Quito concentra una amplia y variada oferta de centros de convenciones, recintos feriales, salones en hoteles y espacios patrimoniales con distintas capacidades para recibir eventos.

Lo más importante es que sigue creciendo. La joya de estas infraestructuras especializadas, hasta el momento, acaba de ser construida en los terrenos donde alguna vez estuvo el aeropuerto.

Se trata del Centro de Convenciones Metropolitano de Quito, el más grande de la ciudad y el primero en el país que contará con una certificación de accesibilidad universal que se sumará al distintivo LEED, que obtendrá por sus buenas prácticas en pro de la sustentabilidad.

Son alrededor de 16,000 metros cuadrados de construcción que requirieron una inversión superior a los 15 millones de dólares.

El recinto de dos pisos ofrece 2,500 metros cuadrados de espacio para reuniones por cada planta, diversas terrazas, dos lobbys sumamente amplios y un auditorio de usos múltiples, entre muchas otras bondades.

Inmueble que, además, forma parte de un megaproyecto que, en diferentes fases, irá desarrollando dos torres de hoteles, un centro de espectáculos, un centro cultural y una zona de comercios y restaurantes.

Recintos celestiales

De aquel antiguo aeropuerto, se despega de camino al cielo para apreciar recintos celestiales donde albergar eventos.

Los templos religiosos en Quito, joyas de la arquitectura colonial, están abiertos como pocos al turismo, con un horario y actividad especiales para los paseantes que, practicantes o no de la fe católica, tienen la oportunidad de conocer su divinidad.

Ello los pone en la mira de los grupos que pueden tener una visita especial bajo sus cúpulas. Pero, de forma novedosa, también los enlista en el menú de venues, pues dentro de algunos es posible llevar a cabo presentaciones, conciertos y eventos pequeños.

Tal es el caso de la ecléctica Catedral Metropolitana de Quito que sorprende con la vista desde sus cúpulas o de la deslumbrante iglesia de la Compañía que brilla con su interior bañado en oro.

Pero más allá de lo religioso, la capital ecuatoriana sorprende a los viajeros con un espacio dedicado al culto a la humanidad: la Capilla del Hombre. Un proyecto empujado por la figura más grande de la plástica ecuatoriana: el pintor Oswaldo Guayasamín.

El sitio, que alberga la obra más importante del artista de ascendencia indígena, hecha, la mayoría, exclusivamente para exponerse aquí, se ha convertido en uno de los museos más visitados de la ciudad.

Contiguo a la casa del fallecido genio quiteño, la cual alberga importantes piezas de mobiliario, esculturas y hasta vestigios arqueológicos, este centro cultural es, también, un importante escenario para eventos nacionales e internacionales, con capacidad para unas 800 personas al interior y más de 2,000 sobre su explanada, sin contar los espacios que brinda, a su vez, la propia casa de Guayasamín.

Una atmósfera así impregna de autenticidad y vuelve a cualquier coctel, inauguración de un evento, boda o presentación en algo sumamente especial.

En los puntos más altos

Finalmente, en los puntos más altos, donde se empieza a dar una ligera muestra de la naturaleza que cobija la ciudad, también hay espacio para sorprender a los visitantes.

Ya sea desde algún restaurante-mirador, que abundan en la ciudad, como los que rodean a la única virgen alada del mundo, la protectora de Quito, que se ubica a 3,000 metros de altura, en el cerro del Panecillo, o en la cima del volcán Pichincha, donde arriba el teleférico, a más de 4,000 metros.

Proyecto, éste último que iba a albergar un centro de convenciones, pero que se tuvo que limitar con la mejor vista de la ciudad.

Es curioso escuchar ante tal panorámica que las posibilidades son infinitas, más cuando se tiene un patrimonio de esta magnitud y relevancia, no puede ser una frase hecha sino, simplemente, la verdad.

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