Sony cree que fue víctima de los hackers porque la compañía trató de proteger su propiedad intelectual, dijo Howard Stringer, presidente ejecutivo de la firma, en una junta de accionistas, eludiendo una petición para que dimita por el incidente.

Sony ha estado en la mira desde el ataque masivo de piratas informáticos en abril, en el que fue filtrada información de 77 millones de cuentas de usuarios de la red de PlayStation Network, así como de su portal Qriocity. En 90%, las víctimas fueron consumidores en Norteamérica (Estados Unidos y Canadá, pero no México) o Europa. También sufrió ataques en mayo y junio.

La empresa aseguró que en aquel momento en que se habían robado información de tarjetas de crédito, se generaron demandas en su contra y se empañaron sus planes para combinar productos de contenido y hardware a través de los servicios online.

El grupo de hackers activistas Lulzsec se atribuyó la responsabilidad del ataque masivo en abril, el cual lo menciona como su más grande logro. Con anterioridad, Sony había culpado a Anonymous, otro grupo de hackers activistas, de haberlo atacado, aunque éste lo negó categóricamente (ya lo había hackeado antes).

Creemos que nos convertimos en el primer objeto de ataque porque tratamos de proteger nuestra IP (propiedad intelectual), nuestro contenido, en este caso los videojuegos", dijo Stringer a los accionistas en la junta del martes en respuesta a la pregunta sobre el trasfondo del incidente.

Otras compañías de alto perfil como la empresa de defensa Lockheed Martin y Google también han sido víctimas de ataques de piratas informáticos, así como Sega, Nintendo, MasterCard, PayPal y Visa.

MUCHA PRESIÓN

Stringer no contestó directamente cuando otro accionista le preguntó si dimitiría para permitir que la compañía hiciera borrón y cuenta nueva, tras la que es considerada la mayor violación de seguridad en internet en el mundo.

El ex productor de televisión galés de 69 años dijo solamente que su principal responsabilidad era supervisar el desarrollo de la compañía.

En abril, Sony nombró a Kazuo Hirai, de 50 años, como segundo en la dirección, y Stringer ha dicho que está en la primera posición para asumir el cargo más alto, aunque la fecha no está clara.

Sony asegura que el uso de la red de PlayStation ha vuelto a niveles del 90% frente a los de antes de producirse la brecha de seguridad, pero algunos usuarios siguen molestos.

Una demanda judicial presentada en Estados Unidos este mes acusa a Sony de despedir a empleados de la unidad responsable de la seguridad de la red dos semanas antes del incidente.

Además, Sony gastó mucho dinero en la protección de la seguridad de su propia información corporativa, mientras que fracasó en hacer lo mismo con los datos de sus consumidores, según alega la demanda colectiva interpuesta.