¿Qué tienen en común Bill Clinton y David Bowie?, ¿qué papel ha jugado William Burroughs en la cultura popular a partir de la segunda década del siglo XX?, ¿quién fue la aventurera gallega Egeria?, ¿cómo es la vida de un hijo de inmigrantes que se une a la patrulla fronteriza de Estados Unidos?, ¿quién inventó El juego de la vida, en el que el único objetivo parece ser convertirse en un millonario a costa de todo?

“Si se acaba la curiosidad, qué nos queda”, se pregunta Nuria Pérez en varios de los episodios de Gabinete de Curiosidades, un podcast en el que además de responder a todas estas preguntas con una narración precisa y una voz acogedora, la escritora propone estructuras circulares que permiten enlazar todos los episodios y todas las temporadas a través de objetos, personajes e ideas. Esto ocurre en una habitación sonora que simula a los gabinetes de curiosidades, aquellos espacios nacidos en el Renacimiento en donde se exhibían piezas naturales y sociales de tierras y culturas lejanas y que son considerados los precursores de los actuales museos.

En entrevista con El Economista, la guionista y narradora de este popular podcast español, producido en sus primeras temporadas por Nación Podcast y luego por Podium Podcast, habla del proceso de creación de un proyecto que ha innovado en el sector del podcast, mediante experimentos como la dramatización en vivo de un episodio, pero que también ha logrado construir una comunidad que lo ha nutrido de aliento y nuevas ideas.  

─ ¿Qué es Gabinete de Curiosidades? ¿Cómo surge este proyecto? 

El proyecto surge como casi todos los proyectos de un café, con un amigo con el que tenía muchas ganas de colaborar, que es Jorge López, que lleva nuestra página. Los dos somos padres, tenemos hijos ya mayores y a los dos nos preocupaban las mismas cosas: la falta de profundidad que tiene la gente joven en las noticias, los sesgos cada vez más radicales y la falta de curiosidad, la gente lee titulares y los comparte sin ni siquiera leer las noticias, sopesar diferentes puntos de vista; se tiende a tener la opinión del más fuerte y no la propia construida a base de leer opiniones contrastantes y una vez que teníamos claro que la misión del proyecto debía ser trabajar sobre estos valores, nos pareció que en esa línea estaban los fundadores de los gabinetes de curiosidades.

Los gabinetes de curiosidades surgieron mucho antes que los museos y surgieron gracias a personas generosas que ponían su fortuna a disposición de los demás, compraban objetos extraños que les empezaban a llegar del nuevo mundo y los enseñaban en sus casas a quien quisiera, con lo cual gracias a ellos las personas abrían la mente un montón, podían ver mundos nuevos que hasta entonces nunca habían imaginado, salían un poco de su entorno hecho de la misma información y de las mismas opiniones. Eso es un poco lo que queremos replicar en el siglo XXI, proponer temas que o son totalmente nuevos o bien se están enfocando siempre de la misma manera y vale la pena enfocarlos desde otro punto de vista. 

Es un proyecto transversal, es cierto que el podcast es protagonista, pero nos gusta considerarlo un proyecto transversal, porque creemos que si una vez escuchado el podcast se visita la página, se enriquece cada episodio mucho más con todo el material que ahí proponemos: las fotos, los enlaces, la bibliografía. Queremos que la persona se apasione y se ilusione tanto con cada tema que tenga ganas de seguir profundizando un buen rato hasta tener una visión propia bien construida.                              

─ Uno puede conocer algunas cosas de ti al escuchar el podcast, por ejemplo, que te dedicaste al marketing o que estudiaste en Inglaterra y también que viviste en Italia. Cuéntame un poco más, ¿qué estudiaste?, ¿por qué estás tan vinculada con la literatura?, ¿cómo puede convertirse uno en traductor de manuscritos en el Smithsonian?   

Yo soy escritora al cien por cien. Al principio, empecé estudiando periodismo y, con los años, yendo de Erasmus por otros países europeos, acabé en Italia, y allí empezaba en Milán la primera Escuela Europea de Publicidad. Decidí cambiar e irme más por la redacción publicitaria y estuve trabajando en publicidad muchos años; empecé de redactora pero luego acabé siendo directora creativa para cuentas importantes como Coca-Cola o Kellogg’s, Fiat o Nestlé, y eso me hizo viajar mucho. Después pasé una época muy grande en Londres, pero vamos, siempre he escrito, si no era para periódicos, era para la radio, o para publicidad y regularmente siempre he publicado libros.

Y lo del Smithsonian, fue una amiga la que me conectó. Hay una parte del trabajo a la que cualquiera puede acceder, cualquiera puede ser voluntario para ciertos manuscritos, tan sólo hay que ir a la página web. Hay otra parte un poco más dedicada en la que se piden idiomas y otros requisitos y ahí se accede por pasapalabra.              

─ En los primeros dos episodios de la tercera temporada, la más reciente, haces un recuento de la historia afroamericana en Estados Unidos para explicar el asesinato de George Floyd, ¿cómo trabajas con las fuentes?, ¿cuál es tu proceso de verificación de contenidos o de fact-checking?

Es igual que el periodismo. A no ser que la fuente sea de primera mano, es decir la autobiografía de una persona, cuando no es fuente directa tenemos tres fuentes. No me ayuda nadie, no tengo un equipo detrás de fact-checking. Lo hago yo sola, eso ralentiza un poco los tiempos, pero está bien, porque tengo mi método, voy acumulando páginas web que son una referencia para mí, archivos; trabajo muchísimo con la Time Machine del New York Times y del Washington Post.

La verdad es que cuando me acaba faltando información o fuentes, se abandona el tema. Mis compañeros bromean mucho porque siempre tenemos una reunión, cuatro o cinco meses antes de salir, en la que yo presento una lista de temas y la mitad se quedan luego por ahí. Ya han aprendido ellos a no buscar imágenes gráficas hasta el final, porque a la mitad ya te digo: o bien no me convencen las fuentes que estoy trabajando o bien, te metes tanto en el tema que lo dominas y te das cuenta de que en realidad no es tan interesante.              

Gabinete es el proyecto, de entre todos los que he hecho en mi vida, en el que el destino ha jugado el papel más grande. Desde el lápiz que casualmente acaba en el forro de mi chaqueta hasta, lo verás ahora, vamos a lanzar la temporada cuatro con un episodio que surge de una foto que yo encuentro buscando una cosa en Ebay. Son cosas que, al final, el destino te ayuda y te pone delante.        

─ Pasando del proceso de investigación y de verificación de datos al momento de la escritura, ¿cuál es tu proceso de escritura?, ¿piensas que estás escribiendo para un podcast, por lo que tu texto va a interactuar con música y sonido? 

Lo primero que hago es diseñar la estructura de la temporada. Utilizó visual thinking, porque es como me he formado en publicidad, así que durante unos meses los carteros bromean al ver las paredes de mi casa preguntando si soy una serial killer, porque hay una pared en mi casa que está llena de hilos, fotos, post-its.

La estructura es circular. Esto creo que es cada vez más generalizado en las series, casi todas las series que vemos tienen una estructura circular, porque sabiendo cómo vas a acabar, eso te permite no divagar. El problema que tenemos ahora con internet es que la información no se acaba nunca. Si tú quieres, eso puede ser eterno. Yo tengo una estructura circular por episodio y por temporada, y ahora, los oyentes descubrirán que había una estructura circular de todas las temporadas. Los círculos son para mí una limitación muy útil a la hora de saber por dónde tirar.

A continuación hago una redacción que tiene que ver con plantear los conceptos de una manera clara y sobre todo, emotiva. Entendemos que la emoción a través de la voz es fundamental, entonces vamos más por la emoción que no por el dato si el dato tampoco añade. Y luego hago una selección de las canciones y eso hace que a menudo cambie la redacción siguiendo un ritmo. Creo que no es obligatorio tener oído musical para escribir un podcast, pero creo que ayuda mucho. Creo que tener sentido del ritmo ayuda, saber cuando va a entrar una canción si esa frase ha de acabar con determinada esdrújula, llana o una palabra aguda, o con una frase corta, si el redoble de la batería va a ser largo, la frase debe acompasarse. Entonces, hay una reescritura que tiene que ver con eso y que no siempre se consigue al cien por cien, porque luego todo esto pasa al diseñador sonoro que es Andreu Quesada y él a lo mejor considera que una canción no es la adecuada, que es mejor utilizar otra y a veces, giramos una frase, por ejemplo. Es un proceso de reescritura, porque al final hay un equipo dentro metido que va tocando las cosas y que va poniendo lo suyo en el guión.                 

─ ¿Cuánto tiempo tardan tú y tu equipo en producir un episodio?

Nosotros nos tardamos un año. Ellos empiezan a tener material e información tres meses antes, pero yo llevo siete u ocho meses de creación de la estructura, eliminar temas. Se pierde tiempo, porque en todas las temporadas ha habido episodios que se han tumbado después de tres meses de investigar sobre ellos, que al final acaban por no convencerme o acaban por no funcionar bien en ese círculo. Hemos tenido episodios que no funcionaron en el círculo de una temporada pero quedaron bien en una posterior, porque ahí sí podían funcionar bien dentro de ese círculo.

No todo el trabajo es operativo, a veces se pierden dos meses, tres meses y hay que volver a empezar. Ahora tenemos una editora en esta nueva temporada, con lo cual también hay que considerar el tiempo para que ella lo lea y lo edite. Esta temporada va a ser la primera vez que no voy a tener tantos errores de palabras que tal vez son italianas o inglesas, porque yo hablo mal el español, estuve fuera de España 21 años y se nota, y tengo la suerte este año de contar con Ana Ribera, que es una editora en Podium Podcast, que me va a echar la mano con estas pequeñas palabras que yo confundo.                                 

─ Creo que uno de los capítulos más memorables de Gabinete es “Be my valentine”, donde introduces el factor de los oyentes del podcast. ¿Cómo ha sido esa relación?, ¿te ha dado ideas?, ¿crees que sea diferente respecto de otros medios como la prensa escrita o la televisión?

Es totalmente diferente a la relación que tú puedas tener con un lector de tus libros o de un periódico. La voz es lo más íntimo que hay. Algunas personas nos escuchan en familia, pero la gran mayoría nos escucha solos y en momentos de gran intimidad. Se construye una relación de verdadera amistad. Yo recibo todos los días cartas, a través de las redes, en mensajes privados o por email. Y sí, hay un 30 o 40% que son agradecimientos y felicitaciones, pero la gran mayoría son cartas muy íntimas y muy personales. Tengo la fortuna de recibir paquetes varias veces al mes y la gente es tremendamente generosa. Tuvimos la suerte de que nos escucharan muchas personas enfermas en pandemia y también muchas personas que habían perdido algún familiar y eso genera un vínculo muy íntimo.             

─ Supongo que mucha gente se entristecerá al saber que la cuarta es la última temporada de Gabinete de Curiosidades, ¿por qué decidieron acabar con el podcast? ¿Volverás a este formato?

Sí, por supuesto, haremos más podcast, pero creo que todos necesitábamos aire nuevo, un formato nuevo, con un nombre nuevo e imágenes nuevas. Creo que las cosas deben de tener vida corta y creo que las cosas tienen que acabar cuando están bien y no cuando ya se nota que hay cansancio o que ya no hay nada que compartir. Como fanática de series, detesto esas últimas temporadas de las series en las que te das cuenta de que el creador ya no tenía la cabeza ahí y me parece que es una falta de respeto hacia el oyente.

Nosotros queríamos siempre innovar, hemos sido muy innovadores en el proyecto: la primera temporada de Gabinete fue el primer podcast transversal que se hizo en España; la segunda temporada fuimos los primeros que llevamos un podcast al teatro e hicimos un episodio en directo y el año pasado fuimos los primeros en Europa en hacer un episodio interactivo. Nos gusta la innovación y creo que la innovación también está en que los proyectos tengan vida corta y probar a hacer una cosa más innovadora.           

─ ¿Crees que nos puedas dar algunas pistas sobre lo que vamos a escuchar en la cuarta y última temporada de Gabinete de Curiosidades?

No puedo. Te puedo decir que son ocho episodios y que, como siempre, sentimos el deber teniendo una plataforma grande de tocar temas políticos y sociales. No queremos hablar solo de cosas culturales, creemos que hay que aprovechar para tocar temas que nos están preocupando y eso ya puede dar una pista de qué temas están sobre la mesa en este momento y de qué temas nos tendríamos que estar preocupando ahora mismo más que de otros. Los oyentes más atentos y que han entendido bien la estructura saben perfectamente cómo tenemos que acabar en esta temporada siendo la última.

Gabinete de curiosidades (Ficha técnica)

  • Temporadas: Cuatro
  • Casa productora: Podium Podcast
  • Dirección, guión y locución: Nuria Pérez
  • Producción ejecutiva: Lourdes Moreno
  • Edición de audio: Andreu Quesada
  • Edición: Ana Ribero 
  • Dirección creativa de la página: Jorge López y Olivia López
  • Página web: https://www.gabinetepodcast.com/

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx