Pasadena.- "¡Nos posamos en Marte!, Oh, Dios mío". Después de años de duro trabajo y siete minutos de terror, los trabajadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California (oeste de EEUU), lloraron de alegría.

"Llegada confirmada", dijo un miembro de la misión de control en el JPL, mientras la sala estallaba en aplausos luego de que Curiosity, un vehículo robótico no tripulado de 2,500 millones de dólares, se posara en la superficie del planeta rojo, abriendo nuevos caminos en la búsqueda de indicios de vida extraterrestre.

Apenas unos minutos antes, en una pequeña y repleta sala de control, los especialistas de la misión esperaban, en angustiado silencio, que las imágenes en las pantallas confirmaran la llegada de Curiosity.

La NASA había denominado "Siete minutos de terror" a la sofisticada operación que precedió al momento mismo en que el vehículo robótico ("rover") tocó suelo marciano.

Una primera ronda de aplausos se produjo cuando Curiosity envió la primera señal antes de ingresar en la atmósfera marciana.

El segundo suspiro de alivio fue cuando la nave que transportaba al "rover" abrió su paracaídas.

Pero faltaba la parte más difícil: la nave tenía que estabilizarse antes de que una grúa, utilizando cables de nailon, colocara suvemente a Curiosity en el suelo de Marte, una operación que nunca antes se había llevado a cabo.

A las 22H32 hora local (05H32 GMT), esto se logró y gritos de alegría llenaron el JPL: "Demonios, ¡lo hicimos!".

La alegría era palpable en la sala de prensa mientras los jefes del proyecto Laboratorio Científico de Marte (MSL, por su sigla en inglés) pasaban barras de chocolate Mars a los empleados, el "ejército en la sombra" del JPL, personas que nunca aparecieron en las cámaras, pero han trabajado con obstinación y entrega los últimos ocho años para hacer posible este momento histórico.

Exultantes, los trabajadores del JPL -todos vestidos con camisas polo azules conmemorativas, que tenían bordado sobre el corazón la fecha "5 de agosto"- aparecieron en la sala de prensa.

Curiosity en Marte

DAR CLIC PARA AMPLIAR IMAGEN

Cuando los directores de la misión subieron al estrado, todas las "camisas azules" se levantaron y, agitando pequeñas banderas de Estados Unidos, repitieron "¡EDL! ¡EDL! ñEDL!, las i niciales en inglés de las palabras Ingreso (a la atmósfera), Descenso, y Aterrizaje.

Fueron unos minutos de alegre caos, donde todos los empleados chocaron las palmas de las manos con sus supervisores, entre los que estaba Adam Steltzner, jefe del equipo de EDL, que no pudo contener las lágrimas unos minutos más tarde.

Beth Fabinsky, ingeniera de JPL, dijo que cuando se pronunció la mágica palabra "Contacto" sintió algo extraordinario.

"Fue increíble, mejor de lo que podríamos haber esperado", dijo a la AFP. "He estado en varias misiones exitosas y esta sensación fue la mejor de todas las que pueda imaginar en mi vida por ahora", añadió.

"Todo el mundo estaba aterrorizado porque esta era la misión más compleja en la que ha participado el JPL", recordó. "Hay tantas cosas que podrían haber ido mal y no lo hicieron y eso es increíble. El hecho de que sea un éxito supone algo de milagro. Así que todos estamos agradecidos", dijo.

Gurkirpal Singh, quien diseñó el sistema de orientación para el último minuto del descenso, dijo que apenas tuvo tiempo de reaccionar.

"Fue perfecto," dijo. "Fue mejor de lo que jamás hubiera esperado.

"Cuando escuché que se había posado fue un gran alivio", recordó Singh. "Uno se preocupa por muchas cosas. Es una sensación maravillosa", agregó.

"Para la llegada uno simplemente se basa en datos. Sin embargo, la imagen es innegable. No se puede cuestionar una imagen".

apr