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Mundial 2026 medirá capacidad de pagos transfronterizos
El Mundial 2026 pondrá a prueba a bancos, fintech y redes de pago ante millones de transacciones transfronterizas en tiempo real.

La inteligencia artificial, la tokenización y la autenticación redefinen los pagos digitales sin quitar control al usuario.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo pondrá a prueba estadios, transporte y servicios turísticos. También será una prueba operativa para bancos, fintech, procesadores y redes de pago, que deberán procesar millones de transacciones transfronterizas en tiempo real en tres países sede y visitantes sujetos a sistemas financieros distintos.
De acuerdo con el informe “El gol invisible”, elaborado por Finnosummit, el evento llegará en un momento en que la infraestructura global de pagos atraviesa una de sus mayores transformaciones simultáneas: la adopción de nuevos estándares de mensajería financiera, el avance de los rieles de pago en tiempo real, biométricos y el uso de stablecoins.
“Cada uno de esos visitantes llevará en su bolsillo una tarjeta, una wallet o una app emitida bajo las reglas de su propio sistema financiero nacional”, se puede leer en el informe.
Ese escenario también tendrá implicaciones en costos. El informe estima que un turista brasileño que gaste 2,000 dólares durante el torneo podría pagar entre 80 y 130 dólares en comisiones si usa exclusivamente su tarjeta de crédito internacional, por comisiones de red, diferenciales cambiarios y cargos por uso en el extranjero.
En ese contexto, los pagos cuenta a cuenta, conocidos como “A2A”, aparecen como una alternativa de menor costo. Estos pagos conectan directamente cuentas bancarias mediante sistemas de pago instantáneo o mediante finanzas abiertas, sin pasar por redes tradicionales de tarjetas. Según el informe, un pago de 100 dólares puede tener un costo promedio de 0.25 dólares a los usuarios con A2A, frente a 2.15 dólares con tarjeta de crédito.
Sin embargo, la viabilidad de este modelo depende de la interoperabilidad. El reporte señala que un usuario europeo con una fintech puede pagar en dólares con menor fricción, mientras que un usuario latinoamericano puede depender más de las capacidades de su banco y de la conexión entre sistemas nacionales. En México, aunque la Ley Fintech creó un marco general, la implementación de las finanzas abiertas aún es desigual entre instituciones financieras.
“Un fan europeo con una fintech como Revolut o N26 puede pagar en dólares con spread mínimo y liquidación casi inmediata. Un fan latinoamericano, dependiendo de su banco, puede enfrentar más fricción”, apunta el reporte.

