En línea con el anticipo de Alberto Fernández, el Presupuesto 2022 que entró al Congreso argentino sobre la hora remarca que se da por hecho que no habrá que pagarle al FMI: una "carga de pagos insostenible de alrededor de 20,000 millones, lo que representa un 4% del PBI, lo que obligaría a postergar prioridades de política públicas esenciales".

"Este Proyecto de Ley de Presupuesto está pensado para cuidar a Argentina, cuidar su recuperación y asegurar un crecimiento sostenible, y por ello supone que no se enfrentan los vencimientos de deuda insostenibles acordados por la administración anterior", remarca el texto que llegó a la Cámara de Diputados.

Según señala la ley, se espera alcanzar un nuevo acuerdo con condiciones financieras razonables durante el ejercicio 2022 que permita extender los vencimientos de más allá de 2024.

Si el Gobierno Nacional avanzara con el pago de la deuda con el FMI, marca el documento, "debería propiciarse una reducción significativa en partidas presupuestarias que resultan prioritarias para atender los objetivos de política". Y advierte que busca evitar una crisis social de magnitudes absolutamente desproporcionadas.

De no llegar a un acuerdo con el FMI, el ministro de Economía, Martín Guzmán, asegura que: se debería reducir la Inversión en infraestructura por $1.3 billones (13,223 millones de dólares) y los subsidios económicos por $1.1 billones (11,189 millones de dólares). "Esto implicaría paralizar la obra pública, en simultáneo con un incremento tarifario incluso más elevado que el efectuado por la gestión anterior", advierte.

Además, añade, se deberían reducir asignaciones, programas sociales y partidas asociadas a la Salud y Educación. Esto alcanzaría a políticas sociales, de educación y salud, implicaría reducir el presupuesto anual de AUH y asignaciones familiares, Programas sociales como el Potenciar Trabajo, Políticas Alimentarias, Becas Progresar, REPRO II y Vacunas Covid-19, como así también todo tipo de transferencias corrientes a Provincias y Universidades.

En ese marco, el gasto total aumenta un 41.8% en 2022 descontando los refuerzos Covid. "Las mayores asignaciones en transferencias corrientes presupuestadas para 2022 tienen como destino las unidades familiares, fundamentalmente por las asignaciones familiares que registra la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y por las Políticas Alimentarias y Potenciar Trabajo que lleva a cabo el Ministerio de Desarrollo Social", detalla el documento de presupuesto.