Si bien la reforma financiera generará un sistema de crédito más robusto en tamaño y más extenso, en el marco regulatorio se debe cuidar medir las consecuencias de una potencial crisis que afecte al empleo y mine la capacidad de pago de los deudores, advirtió Levin Global.

En un estudio elaborado por la firma consultora especializada en valuación y administración de activos fijos, sobre la importancia de realizar un buen avalúo de las garantías que se den a cambio de los créditos, pone de relieve que en situaciones de crisis, recuperar fácilmente garantías de propiedades inmuebles que poco valen, no es beneficioso para nadie.

Advirtió que mientras se tenga un escenario de calma y el beneplácito del gobierno, al ver la expansión del crédito hipotecario como un motor de desarrollo para el país, puede haber euforia de los banqueros, que buscarán dar más y más créditos respondiendo a la demanda creciente alentada de acuerdo con las condiciones ofrecidas.

En ese contexto, recomendó poner especial atención en el respaldo de las garantías que participan en este proceso, dadas las irregularidades de pago que a veces se generan por parte de los deudores. Por lo que detalló que es importante que el acreedor recupere lo adeudado a través de la ejecución de garantías de una manera más eficiente, reduciendo el tiempo que hoy toman los juicios.

Según Levin Global, la celeridad del procedimiento de ejecución de garantías debería disminuir el riesgo sistémico de las instituciones financieras y los costos totales del proceso y, por consiguiente, la oferta de créditos debería transcurrir con tasas más competitivas.

EL REASEGURO

Por otro lado, es indispensable que el contratante tome deuda de manera responsable, para no verse envuelto en desenlaces de morosidad.

Por esa razón, estableció que una correcta valorización de los inmuebles otorgados en garantía y el margen de seguridad frente a posibles turbulencias de mercado es tan importante para el acreedor como para el deudor.

Lo anterior, considerando que la experiencia ha demostrado que el colocar créditos contra garantías que, ante las primeras dificultades de la economía, licúan su valor de mercado dramáticamente ha provocado duras lecciones para los bancos y los deudores, como sucedió con las crisis inmobiliarias en el 2008, en Estados Unidos.

Otro punto a considerar, de acuerdo con el estudio de la firma consultora de valuación, es que así como se debe vigilar la selección del candidato sujeto al crédito, también deben ofrecerse los reaseguros al deudor, quien en una crisis debería poder sobrellevar indemne su compromiso de pago, sin perder su garantía ni colapsar el sistema.

Sugirió seguir los siguientes pasos: cuidar que la calidad del avalúo de la propiedad en garantía sea razonable. Y dos, vigilar que el margen de cobertura que otorgue el valor del inmueble dado en garantía sea por encima del valor de la deuda.

leonor.flores@eleconomista.mx