México es uno de los cuatro países emergentes que tendrán que enfrentar importantes amortizaciones de bonos el año entrante, entre los 18 mercados más grandes identificados por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF).

Con vencimientos estimados en 7,000 millones de dólares, México se ubica por debajo de los que están registrados para Brasil, China, y Corea.

Este último es el país que tiene las liquidaciones de bonos más gravosas, por 21,000 millones de dólares, que triplican los plazos que enfrentan, en conjunto, gobierno y corporativos no financieros de México.

En su reporte trimestral, el Emerging Market Debt Monitor (Observatorio de deuda en mercados emergentes) pone de relieve la vulnerabilidad de estos emisores ante el endurecimiento de las condiciones financieras, que se exacerbará una vez que se complete el alza de tasas de la Reserva Federal.

Al desagregar el análisis, enfatizan que los vencimientos más onerosos en los 18 mercados emergentes de la muestra son enfrentados por los emisores corporativos.

Corporativos mexicanos, en ciudad de ciegos

Al listar a los 18 emergentes según el tamaño de su deuda total corporativa, México se coloca con la segunda más baja, equivalente a 28 puntos del PIB, apenas debajo de los emisores de Argentina, equivalente a 10 puntos del PIB.

Las obligaciones totales como porcentaje del PIB de los emisores no financieros de México representan una décima parte de la deuda que gestionan corporativos de Hong Kong, equivalente a 250 puntos del PIB.

El reporte, que se centra en la explosión de la deuda corporativa en mercados emergentes evidencia que la deuda de emisores corporativos se incrementó en 23,700 billones de dólares en los últimos cinco años.

El endeudamiento del sector corporativo ha excedido los 225 puntos del PIB (173,000 billones de dólares) .

Emisores financieros sanean obligaciones

En contraste con esta expansión del endeudamiento corporativo, los emisores corporativos financieros, es decir, los bancos, aseguradoras y fondos comenzaron un proceso de saneamiento de sus obligaciones.

De acuerdo con el análisis del IIF, la deuda de estos emisores corporativos financieros se encuentra 10 puntos porcentuales debajo de las que tenían en el 2009. Esto es alrededor de 93% del PIB (o 70,000 billones de dólares) .

No obstante el esfuerzo de las instituciones financieras que son los socios integrantes del IIF, el instituto evidencia que la expansión de la deuda corporativa también es un factor de riesgo para algunos bancos .

Soberanos, menos arriesgados

Tal como lo ha evidenciado también el Fondo Monetario Internacional (FMI), el deterioro de las cajas en los emisores privados ha superado el que también han sufrido los soberanos emergentes.

De acuerdo con el análisis del IIF, durante la oferta de liquidez que vivieron los mercados después del 2010, cuando la Fed impulsó su política expansiva, todos los emisores aprovecharon las condiciones y realizaron importantes colocaciones que se registraron en los pasivos de emisores públicos y privados.

No obstante, también se presentó un aprovechamiento de la liquidez que llevó a emisores emergentes a exponenciar sus cargas financieras.

En el mismo Observatorio del IIF, destacan a México como el tercer mercado emergente más dinámico en la expansión de la deuda pública.

Según su métrica, la expansión de la deuda gubernamental de México ha sido rebasada por la de Corea y Sudáfrica.

Esta información evidencia que en cinco años, la deuda pública mexicana como proporción del PIB subió unos siete puntos del Producto. En contraste, la de Sudáfrica crece 14 puntos del PIB.

El IIF reconoce que la escalada de la deuda fue un fenómeno global donde las economías avanzadas fueron los líderes indiscutibles.

Sin embargo, destacan el riesgo en que se encuentran también las emergentes, que enfrentarán una aversión al riesgo y encarecimiento de condiciones financieras, una vez que comience la normalización monetaria.

El IIF representa al mayor número de corporativos financieros de operación global, superior a los 320, que incluyen bancos, calificadoras, fondos de inversión y aseguradoras.

Además, el instituto defendió los intereses de los llamados acreedores privados en la quita monumental de la deuda de Grecia en el 2010.

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