El Estado holandés nacionalizó el viernes el grupo bancario y de seguros SNS Reaal por un costo de 3,700 millones de euros, una necesidad, según el ministro de Finanzas Jeroen Dijsselbloem, para evitar una catástrofe del sistema financiero.

El ministro anunció también que el sector privado estará obligado a contribuir bajo la forma de una "expropiación" de accionistas y poseedores de títulos subordinados a plazos indeterminados, que no serán indemnizados.

"Había que reaccionar inmediatamente, la situación era peligrosa para la estabilidad financiera", declaró en una conferencia de prensa Dijsselbloem, que también es el nuevo presidente del Eurogrupo.

La fecha límite fijada por el Banco Central Holandés (DNB) para hallar una solución para el cuarto banco del país expiró la noche del jueves sin que hubiera propuestas satisfactorias, precisó.

SNS Reaal registra desde hace años pérdidas recurrentes en su filial de bienes raíces Property Finance, comprada en 2006 a ABN Amro, lo que lastró seriamente las ganancias del grupo que en sus otras actividades tiene resultados equilibrados.

"Llegué a la conclusión de que la nacionalización era inevitable", sostuvo el ministro de Finanzas, asegurando que los ahorros depositados en el banco no corren riesgo. Los directores ejecutivo y financiero de la entidad renunciaron.

SNS Reaal es considerado por el DNB como un banco sistémico, es decir que su eventual bancarrota podría poner todo el sistema bancario en peligro.

"¡Es una catástrofe!", declaró el ministro de Asuntos Sociales y viceprimer ministro, Lodewijk Asscher, a la televisión. "Preferiríamos destinar nuestro dinero a otras cosas", añadió.

La contribución estatal de 3,700 millones de euros se divide en tres partidas: 2,200 millones en inyección de capital, 700 millones destinados a "aislar" las actividades inmobiliarias y 800 millones para saldar una deuda derivada de un plan de ayuda de 2008, en parte con el Estado holandés.

"El Estado proveerá igualmente 1,100 millones de euros en préstamos y 5,000 millones de euros en garantías", señaló Dijsselbloem.

El plan de rescate tendrá un impacto negativo de 0.6% en el déficit público y 1.6% en la deuda pública del país en 2013.

"Puedo comprender la reticencia de la gente cuando se necesita una importante cantidad de dinero para salvar un banco, sobre todo cuando se atraviesa un periodo financiero difícil", declaró Dijsselbloem.

"La necesidad para el Estado de intervenir una vez más, particularmente luego de las otras intervenciones del Estado en 2008, es un revés a nuestros esfuerzos para hacer más robusto al sector financiero holandés", continuó.

Pero, subrayó, el sector privado participará igualmente del rescate. Por una nueva ley de "intervención" en vigor desde junio de 2012, los accionistas y poseedores de títulos subordinados a plazo indeterminado serán "expropiados", lo que le permite al Estado ahorrar 1,000 millones de euros.

Los bancos holandeses participarán además del rescate contribuyendo con unos 1,000 millones de euros de pago único en 2014. El banco holandés más importante, ING, indicó que estimaba su contribución entre 300 millones y 350 millones de euros.

En junio de 2012 Bruselas había formulado propuestas para que los rescates bancarios fueran financiados por los acreedores y accionistas antes que por los contribuyentes. La Comisión Europea estudia además un texto de ley, que sería publicado antes del verano, para instaurar un mecanismo común de resolución de crisis bancarias.

Pero el Estado holandés no esperó a la Unión Europea y ya reforzó su capacidad de intervención para los casos de entidades financieras del país en dificultades.

RDS