La Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) ve beneficios en la proporcionalidad regulatoria para bancos (regulación diferenciada) que tienen objetivos diversos, pero al mismo tiempo considera que ello debe verse con “ojos críticos”, pues a pesar de sus indudables efectos positivos, indica, podría dar lugar a consecuencias no deseadas.

Justo ahora en México se discute una propuesta de regulación diferenciada que aplique a los diferentes tipos de banco que hay en el país. De acuerdo con el gremio bancario local, este proyecto se estaría presentando a las autoridades financieras en estos días.

En un documento denominado La Proporcionalidad Regulatoria como Debate Ineludible en los Mercados Emergentes, la Felaban destaca que la finalización de las reformas de Basilea II es un asunto cerrado para los países signatarios del G20, pero no puede decirse lo mismo de los países en vías de desarrollo.

“Muchos de los estándares incluidos en Basilea III responden a mercados financieros y sectores bancarios muy diferentes a aquellos de economías de ingresos bajos o medios. Muchos países de América Latina, por ejemplo, se caracterizan por tener mercados de capitales poco profundos, bajos niveles de inclusión financiera, restricciones de financiamiento, altos niveles de formación asimétrica y modelos de negocio con niveles de diversificación muy disímiles”, señala.

En este sentido, el organismo que aglutina a diversas asociaciones de bancos de países de la región, menciona que debido a la alta heterogeneidad de actores en el sector (entre países y dentro de países), la proporcionalidad regulatoria implica la existencia de subconjuntos de entidades bancarias que deben cumplir requisitos regulatorios diferentes.

“Ello tiene un beneficio doble: por el lado de los bancos, disminuye la carga regulatoria a entidades con presupuestos limitados y les permite asignar recursos a actividades más productivas y/o rentables; mientras que por el lado de los supervisores, permite asignar en forma más eficiente sus recursos y enfocarse en aquellas entidades más riesgosas y/o de mayor importancia sistémica”, detalla.

La Felaban refiere que algunas de las razones que justifican la importancia de alcanzar niveles razonables de proporcionalidad en el sector bancario son: que la regulación genera costos fijos para entidades bancarias que afectan en mayor medida a los bancos pequeños, lo que podría desincentivar la asignación de recursos a actividades rentables o el traslado de los mismos a los consumidores, e incubar condiciones favorables para la irrupción de operadores financieros informales fuera de la sombrilla de la regulación y supervisión formales del estado.

También menciona que altos niveles de regulación generan barreras de entrada a nuevos jugadores, promoviendo la concentración del mercado, disminuyendo sus niveles de competencia e impactando la estabilidad financiera; además de que otorga mayores niveles de certidumbre a inversionistas, calificadoras de riesgo y terceros actores de los mercados financieros.

“Una forma de aplicar lo anterior (una proporcionalidad regulatoria) radica en la imposición de requisitos regulatorios más simples y menos complejos a ciertas entidades. Ello tiene sentido, ya que los bancos grandes y/o complejos pueden explotar las economías de escala derivados de su tamaño, algo que los bancos pequeños están imposibilitados de llevar a cabo”, destaca.

No obstante, el organismo aclara que no por ello este tipo de entidades estén exentas, total o parcialmente, de cumplir con requisitos regulatorios clave como los coeficientes de cobertura de solvencia o liquidez.

Pese a ello, la Felaban destaca que debe observarse la proporcionalidad regulatoria con “ojos críticos”, pues a pesar de sus indudables efectos positivos, podría dar lugar a consecuencias no deseadas como que haya incentivos a incrementar el perfil de riesgo de estas entidades; además de que existe la posibilidad latente de inducir arbitrajes regulatorios internacionales.

“Derivado de lo anterior, la comparabilidad de estándares regulatorios entre jurisdicciones disminuiría ostensiblemente y podría disminuirse la resiliencia global del sector bancario ante eventos de estrés de origen y alcance internacional”.

Con base en ello, la Felaban aboga por niveles de regulación que promuevan la competitividad y la resiliencia del sector financiero, sin que se desnivele el campo de jugo en su modelo de negocio.

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