El presidente electo, Enrique Peña Nieto, se enfrentará a una situación frágil de las finanzas públicas que lo imposibilitará a cumplir sus promesas de campaña (pensión universal, infraestructura, educación e innovación, entre las principales), puesto que requiere de -por lo menos- 1 billón de pesos adicional al gasto neto total, que actualmente es de 3.7 billones de pesos; de modo que no tiene de otra que entrarle a la reforma fiscal sin tabúes, sentenció Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Para ello, el sector privado plantea eliminar todos los impuestos y las exenciones- como el Impuesto Especial a Tasa Única (IETU), el ISR- y el resto de contribuciones -como el SAR, IMSS e Infonavit- y, a cambio, poner un solo gravamen de tasa única de 20% que sustituya estos pagos, pues con ello se ampliaría la base de contribuyentes y llevaría a una recaudación fiscal de 10 puntos más en el PIB, además de abatir la evasión.

La reforma fiscal es crítica. Este impuesto tendría una tasa de 20% sobre la base de valor agregado a la economía, no tiene que ver con el IVA, sino del valor que agregan las empresas, que es diferente a sus utilidades que (es lo que) hoy se grava , aseveró a El Economista.

Además, agregó, se requerirá del Impuesto al Valor Agregado (IVA) generalizado, que dará poder para ampliar la base de contribuyentes, puesto que obligará a que todos paguen.

Propone que, para no afectar a grupos vulnerables de la población, se les compense a través del programa Oportunidades y se les adicionen más recursos.

CON MANOS ATADAS

El próximo Jefe del Ejecutivo enfrentará no sólo el impacto de la desaceleración económica internacional, -con Estados Unidos y la baja actividad en Europa o bien, un menor crecimiento de China-, sino que a nivel interno nuestro gasto supera los impuestos y tenemos déficit continuos; por cuarto año consecutivo vamos a tener déficit primario , refirió el Director del CEESP.

Mencionó que 33% de los ingresos proviene del petróleo pero, con el déficit, se quita un ladrillo para cambiarlo por pan. Nos estamos comiendo la casa .

Si no tenemos recursos, no se podrá hacer más. Se requiere una gran reforma fiscal que simplifique y abarate el costo de la formalidad y resuelva la dependencia de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Foncerrada explicó que México ha mantenido crecimientos de 4.7% durante varios trimestres; sin embargo, ese margen ya no se puede sostener porque hay cuellos de botella en la economía, por lo que Enrique Peña tiene que llevar a cabo medidas radicales, de golpe, que modernicen a México .

Para el presidente del CEESP, Luis Videgaray (coordinador para la transición gubernamental) lo tiene claro, y esperemos que Peña también. Sí, las reformas son fundamentales, la fiscal y la energética tienen que ir juntas y ellas sí podrían dar un golpe brutal de crecimiento , apostó el economista del sector privado.

lilia.gonzalez@eleconomista.com.mx