Un alto ejecutivo de Deutsche Bank ha intentado disipar las dudas que señalan a que una fusión con Commerzbank perjudicaría a sus clientes y afectaría sus ganancias, una de las mayores preocupaciones de los inversionistas.

En unas declaraciones que suelen ser poco habituales en este tipo de operaciones, Stefan Hoops, responsable de Operaciones Globales, disipó las dudas sobre la operación, asegurando que no destruirá valor porque la duplicación de clientes corporativos se resolverá recurriendo a otros proveedores.

“Hay muchas empresas alemanas a las que tanto nosotros como Commerzbank concedemos créditos y hay quien duda de si las cosas cambiarán”, indicó Hoops en el transcurso de la entrevista. “Lo cierto es que no. No tenemos ningún problema de crédito y además disponemos de margen suficiente para conceder préstamos prácticamente a todo el mundo”, añadió.

Hoops advirtió que los bancos extranjeros se pusieron en contacto con las pymes alemanas que trabajan con Deutsche y Commerzbank en cuanto se conocieron las negociaciones para una fusión.

Los competidores han asegurado que el grupo resultante de la fusión dejaría de lado a sus clientes para centrarse en la integración, que se prolongará durante años.

Hoops negó rotundamente esta hipótesis. “Es muy importante que las empresas entiendan que uno más uno son dos, aunque algunos bancos de Francia y Estados Unidos esperen que no sea así”, puntualizó.

Con independencia de si la fusión sigue adelante, Hoops tiene planes de duplicar las ganancias de lo que denominó “la joya de la corona de Deutsche”.

De hecho, los objetivos apuntan a un incremento de las utilidades antes de impuestos derivados de la gestión de pagos corporativos de 1,000 millones a 2,000 millones de euros en los próximos dos años y medio.