El Banco de México (Banxico) podría aplazar hasta septiembre próximo la reducción de su tasa de interés, debido a que la inflación tiene aún riesgos al alza, además que la decisión de política monetaria de junio mostró un movimiento significativo hacia un territorio más neutral en relación con los comunicados recientes.

De acuerdo con Citibanamex, las últimas minutas del Banxico sugieren que la tasa de política en agosto permanezca sin cambio, aunque un recorte de 25 puntos base no puede descartarse.

El análisis del banco revela que si bien varios elementos podrían respaldar recortes de tasas por parte de Banxico pronto, incluyendo la baja de inflación general en los últimos meses, el débil crecimiento interno, así como el reciente recorte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, se moverá con extrema cautela y proporcionará primero una orientación más clara al mercado.

“Por lo tanto, esperamos que los miembros de la Junta emitan un mensaje aún vigilante después de su reunión de agosto y, suponiendo que la inflación continúe su tendencia a la baja, finalmente disminuirán la tasa de política en septiembre”.

Mientras que la directora de Análisis Económico-Financiero, Banco Base, Gabriela Siller, explicó si bien en este momento son más los factores a favor de recortar la tasa, la inflación tiene aún riesgos al alza.

“Como consecuencia, se espera que Banxico decida mantener su tasa de interés sin cambio en el anuncio del 15 de agosto, pero es probable que la recorte antes de que termine el año, siempre y cuando no se incremente el riesgo soberano de México”.

El Banxico tiene como único mandato mantener el poder adquisitivo de la moneda, bajo un esquema de baja inflación, cuyas disminuciones recientes en este indicador han sido como consecuencia de la inflación no subyacente, donde se encuentran los precios más volátiles de la economía, por lo que aún existen riesgos al alza para la inflación.

Asimismo, comentó que aun y cuando Banxico no tiene como objetivo el crecimiento económico, lo utiliza como insumo al determinar la trayectoria de largo plazo de la inflación y en México actualmente se vive una desaceleración económica.

“La política monetaria tiene teóricamente tres herramientas: encaje legal, operaciones de mercado abierto y la tasa de interés. En la práctica se usa la tasa de interés, la cual se ubica en México en un nivel máximo histórico (desde que se usa la tasa como herramienta única) de 8.25 por ciento”.

Siller precisó que la tasa de interés es el precio del dinero en el tiempo y refleja también el nivel de riesgo de una economía y si bien el Banxico tiene una de las más altas tasas de interés en el mundo, al descontar la inflación, resulta en una tasa de real positiva, que incentiva la entrada de capitales de cartera y desincentiva la formación bruta de capital fijo, es decir desincentiva el crecimiento económico.

 

No obstante, dijo que los cambios en tasa de interés tardan varios meses en impactar a la inflación y otras variables económicas, por lo que las acciones que se decidan hoy impactarán en la economía probablemente hasta 2020.

“A México han entrado del 2010 a la fecha cerca de 300 mil millones de dólares en inversión extranjera de cartera debido al diferencial de tasas de interés con las principales economías del mundo, particularmente con Estados Unidos”.

No obstante, UBS expuso que aunque durante mucho tiempo han mantenido la opinión de que Banxico podría comenzar a reducir las tasas de interés en septiembre; la combinación de una economía en desaceleración, una Fed más moderada y una caída de la inflación dentro de la banda de confianza del Banco Central abriría la puerta a recortes en las tasas de interés.

“Sin embargo, también pensamos que un Banco Central que hasta hace poco había defendido una disposición agresiva necesitaría un poco de tiempo para preparar el mercado para un cambio de postura. Dada la aceleración de los eventos internos y externos, ya no creemos que sea necesario: ahora vemos que Banxico ofrece su primer recorte de tasas en más de seis años esta semana”.