El viernes finalmente se concretó la fusión de Interacciones con Banorte, anunciada en octubre del 2017, lo que consolida a la entidad regiomontana como el segundo grupo financiero más grande del país, sólo por debajo de BBVA Bancomer.

Ello, luego de que el 10 de julio pasado se obtuvieran las autorizaciones respectivas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con opinión del Banco de México, y de las comisiones nacionales Bancaria y de Valores y de Seguros y Fianzas. Días antes, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) ya había dado su aval.

“Los acuerdos de asamblea de las fusiones, así como las autorizaciones, han quedado debidamente inscritos en los registros públicos de comercio correspondientes, y en términos de la legislación aplicable, a partir de esta fecha, las fusiones han surtido efecto”, detalló Banorte el viernes.

La unión consolida a Banorte como el segundo grupo financiero más grande del país por nivel de activos con 1.6 billones de pesos; de cartera con 730,000 millones de pesos y de depósitos con 751,000 millones. BBVA Bancomer, el más grande del sistema, cuenta con 2 billones de activos, 1.0 billones de cartera y 1.1 billones de depósitos.

“Con esta fusión, Banorte se consolida como el aliado del país que todos estamos construyendo. Banorte es y seguirá siendo el banco más cercano a los mexicanos”, expresó Carlos Hank González, presidente del consejo de administración de Banorte, quien en su momento también fue director de Interacciones.

Aprovechará rezago en desarrollo regional

De acuerdo con Banorte, el modelo único de especialización que tenía Interacciones (financiamiento de infraestructura en estados y municipios), y la escala del banco regiomontano, le permitirán convertirse en el motor de la infraestructura y el desarrollo regional que requiere el país.

“La operación permitirá complementar el expertise de Interacciones, enfocado a estados y municipios y proyectos de infraestructura básica, con la capacidad de financiamiento de mayor escala de Banorte”, detalló.

A decir del grupo, actualmente México se encuentra en el lugar 14 a nivel mundial en términos de Producto Interno Bruto (PIB), y en el lugar 62 en infraestructura, lo que evidencia un rezago importante en términos de desarrollo regional y obras de impacto social.

“México necesita más escuelas, hospitales, caminos, plantas de tratamiento de agua y plantas de energía”, señaló la institución.

Cartera sólida y de bajo riesgo

Banorte informó que la cartera que adquirió de Interacciones es sólida y de bajo riesgo, pues 93% de ésta tiene como fuente primaria o secundaria de pago, recursos provenientes del gobierno federal, lo que ha resultado históricamente en indicadores de cartera vencida como porcentaje de cartera total, muy cercanos a 0%, y con niveles de cobertura varias veces por encima del promedio de la banca mexicana.

En tanto, agregó, el financiamiento a entidades gubernamentales de Banorte, está en 94% garantizado con participaciones federales.

No cambia estructura del consejo

Banorte señaló que con la adquisición de Interacciones se generan sinergias de financiamiento, además de que se incrementa el retorno para los accionistas desde el primer año, y se amplía la oferta de productos de consumo.

En cuanto a la estructura de gobierno corporativo, el grupo destacó que no cambiará y que ninguna persona relacionada obtendrá representación adicional en el consejo de administración como resultado de la emisión de acciones adicionales, y tampoco se afectará su composición.

“Conviene recordar que la operación fue aprobada por 71.6% de los accionistas de Banorte en asamblea del 5 de diciembre del 2017, y autorizada el 28 de junio del 2018, sin condicionantes, por la Cofece”, agregó la institución financiera.

Desde que se anunció la fusión con Interacciones, el 24 octubre del 2018, hasta la sesión del viernes pasado (13 de julio) las acciones de Banorte subieron 2.38%, mientras que las de Interacciones bajaron 5.40 por ciento.

eduardo.juarez@eleconomista.mx