Cuatro años después de haber iniciado operaciones, Banco Inmobiliario Mexicano —que antes era una sociedad financiera de objeto múltiple (sofom)— ahora va por financiamiento ya no únicamente  a construcción de vivienda, sino también de naves industriales, hoteles y centros comerciales, entre otros.

Leonardo Arana, director general de este banco especializado, explica que en todo el 2017 esperan haber colocado 9,000 millones de pesos de crédito que representarían más de 12,000 viviendas nuevas en el país.

En entrevista, destaca que para los siguientes años el banco seguirá enfocándose en todo lo que tiene que ver con el sector inmobiliario, pero ya no necesariamente en los desarrolladores de vivienda.

“Queremos también ir, dado que conocemos el mercado, a la parte de construcción de naves industriales, construcción de hoteles, renovación de hoteles, centros comerciales dentro o cerca de los desarrollos que nosotros tenemos (...) hoy no estamos ahí, pero se están llevando a cabo varios proyectos que evidentemente nos van a dar la pauta”, enfatizó.

Aunado a ello, señala que Banco Inmobiliario Mexicano buscará establecer cadenas de valor con los proveedores de sus clientes, que son más de 400 desarrolladores de vivienda, al ofrecerles créditos para capital de trabajo.

Arana refiere que en el 2017 también ha sido un año de consolidación del banco, ya que se ha impulsado de forma importante la captación, y hoy ya administran más de 2,500 millones de pesos de sus clientes, lo que representa alrededor de 40% de su fondeo.

“La captación ha crecido y hemos ido sustituyendo el fondeo de Sociedad Hipotecaria Federal por recursos propios. Además de que emitimos un certificado bursátil recientemente y eso también nos da la posibilidad de seguir financiándonos con otro tipo de recursos”, menciona.

El directivo destaca que la idea de Banco Inmobiliario Mexicano es crecer de forma orgánica e ir desarrollando sus proyectos de forma interna, aunque no descarta comprar alguna otra institución si se presenta la oportunidad. “Si hubiera alguna posibilidad de que nosotros compráramos algún tipo de institución que nos agregue valor, probablemente lo haríamos, no estamos cerrados a hacerlo”, dice.

“FINANCIAMOS DESARROLLADORES QUE SE APEGUEN A LA NORMA”

Leonardo Arana enfatiza que, tras el sismo del pasado 19 de septiembre, ninguno de los más de 400 desarrolladores inmobiliarios con los que trabaja el banco tuvo alguna afectación, debido a que desde la institución, afirma, se siguen las normas que se han establecido a raíz del terremoto de 1985.

“Tenemos un área técnica muy especializada que le da seguimiento puntual y conocemos a los desarrolladores con los cuales trabajamos. Entonces ninguno de ellos tuvo alguna afectación”, argumenta.

Agrega que esta es una oportunidad muy importante para el banco de seguir financiando a los desarrolladores que se apeguen a la normatividad y que cumplan con los estándares que se han establecido.

“Eso lo que nos permite es asegurar que por lo menos en lo que nosotros podemos hacer, que es la asesoría y el financiamiento, estemos cumpliendo con un mandato que tenemos como institución financiera y por otro lado de responsabilidad social”, expresa.

Al mismo tiempo descarta que como consecuencia del sismo vaya haber una desaceleración del crédito puente. “Al contrario, en las últimas cuatro o cinco semanas, ya se están acercando nuevamente los desarrolladores a reactivar aquellos proyectos que tenían planeados, no hemos sentido absolutamente ningún tipo de retraso”. Para el 2017, Banco Inmobiliario Mexicano espera un crecimiento de 9% en crédito hacia este sector.

Finalmente, el banquero refiere que esta institución sólo trabaja con inmobiliarias medianas y pequeñas, y no así, de momento, con las grandes que operan en el país.

“Nos enfocamos en diversificar el riesgo a través de desarrolladores que están en el segmento no tan grandes como las viviendas que tuvieron los problemas (en años pasados), sino que nos dedicamos a financiar proyectos tanto de cuatro, cinco o seis departamentos hasta proyectos que están en el rango de 600 o 700 viviendas, pero no más allá de eso. No somos un banco que al día de hoy tenga el tamaño como para poder financiar el tipo de proyectos tan grandes, y eso lo que nos ha dado es una posición importante en cuanto a la diversificación del riesgo”, concluye.

eduardo.juarez@eleconomista.mx