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Política

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Buscan líderes obreros formar el “sindicalismo del bienestar”

Dirigentes de sindicatos y centrales obreras de México han implementado diferentes formas de relacionarse con Morena: desde los obsequiosos que enfatizan su pertenencia al morenismo, hasta quienes muestran cierta distancia, pero están dispuestos a colaborar con ese partido y el gobierno.

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Ilustración EE: Nayelly Tenorio

Diego Badillo

La afiliación de más de un millón de miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a Morena muestra el interés que tienen líderes sindicales en aparecer como cercanos a ese partido y al gobierno.

Si bien analistas difieren sobre si a Morena le interesa o no tener un brazo sindical en sus filas, en lo que sí coinciden es en que líderes de sindicatos y centrales obreras han expuesto diferentes formas de relacionarse con Morena: desde los obsequiosos y los que quieren enfatizar que forman parte del partido en el gobierno, hasta quienes muestran cierta distancia, pero están siempre dispuestos a colaborar con Morena y el gobierno.

Luego de asumir la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena, en septiembre de 2025, Luisa María Alcalde Luján anunció una campaña masiva de afiliación y credencialización. El objetivo era sumar al menos 10 millones de personas, así como conformar al menos un comité morenista por cada una de las 71,541 secciones electorales del país.

El 14 de enero pasado, Morena informó que a un año del inicio de la campaña “Somos Millones, Súmate a Morena”, su padrón sumaba ya 11 millones 50,758 afiliaciones validadas por el Instituto Nacional Electoral (INE), consolidándose como el instituto político con más afiliados en la historia de México.

En promedio, se afiliaron 26,188 personas diariamente en las 32 entidades del país, es decir 1,091 por hora. Según los registros, 51.4% son personas de 50 años o más.

Además, Morena informó que ese partido había formalizado ya “comités seccionales en defensa de la transformación” en 99.4% de las secciones electorales del país.

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Infográfico EE

Líder del SNTE se muestra obsequioso con Morena

A la tarea de incrementar el padrón morenista se sumó el SNTE.

En febrero de 2025, su dirigente nacional, Alfonso Cepeda Salas anunció que se afiliaría a Morena primero porque, según explicó, él forma parte de la bancada de ese partido en el Senado de la República (por la vía plurinominal) y, luego, porque “al magisterio nacional, la 4T lo ha tratado de primer nivel y en el segundo piso de la cuarta transformación esperamos también un trato de privilegio”.

Ese mismo mes, Morena entregó al SNTE alrededor de 6,000 tabletas electrónicas para llevar a cabo la afiliación a sus filas de los maestros integrantes del SNTE, lo cual fue interpretado por muchos como una estrategia de voto masivo.

Hace unos días, durante una gira de la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, por Coahuila, Cepeda Salas informó que ya se habían afiliado al partido un millón de maestros.

“Quiero decirles que a nivel nacional tenemos un número importante de afiliados del magisterio: Un millón 250,000 aproximadamente y seguimos en esa ruta porque creemos que podemos aportar muchas más afiliaciones”, dijo.

Esa organización cuenta con 2.5 millones de integrantes, pero el líder sindical asegura que pueden ayudar a afiliar hasta cinco millones de personas, sumando los familiares y amigos de sus representados que comulgan con Morena y el gobierno federal en turno.

Nuevamente las declaraciones del líder sindical fueron objeto de críticas, pues de acuerdo con el artículo tres, fracción “G” de los estatutos de Morena, está prohibida la afiliación corporativa. Textualmente dice: “La afiliación será individual, personal, libre, pacífica y voluntaria, sin corporativismos de ninguna índole…”

Además, el artículo tres de la Ley General de Partidos Políticos señala que “es derecho exclusivo de los ciudadanos mexicanos formar parte de partidos políticos y afiliarse libre e individualmente a ellos; por tanto, queda prohibida la intervención de cualquier forma de afiliación corporativa”.

CATEM y Mineros, los primeros en la fila

El apoyo del SNTE a la campaña de afiliación de Morena, es apenas una parte de la forma en que se ha dado la construcción de la relación de Morena con los líderes sindicales y las organizaciones que representan.

La adhesión de centrales obreras a Morena y al gobierno surgido de ese partido se dio desde el sexenio pasado, incluso en los meses previos a la elección del 2018, lo cual se hizo evidente porque cuando Morena y sus aliados decidieron a quienes otorgarían sus diputaciones y senadurías plurinominales, reservaron precisamente algunas de ellas para líderes sindicales.

En el Senado ocuparon escaños de Morena, como plurinominales, Pedro Haces Barba, secretario general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), la cual agrupa a unos siete millones de trabajadores y Napoleón Gómez Urrutia, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (STMMSSRM) que tiene en sus filas alrededor de un millón de personas. Ambos líderes sindicales tienen un conocido pasado priista.

Todo parece indicar que la relación con esos personajes es estrecha, porque en 2024, al concluir su periodo como senadores, fueron incluidos nuevamente como plurinominales, ahora en la Cámara de Diputados, junto con Rafael Olivos, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).

Esos líderes sindicales siempre han destacado su cercanía con Morena y el gobierno.

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Infográfico EE

El color guinda los atrae

Por otro lado, dirigentes de poderosos sindicatos que durante décadas fueron parte del sector obrero del PRI, comenzaron a acercarse a Morena durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En octubre de 2023, el secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Isaías González Cuevas, anunció que esa organización que cuenta con unos 500,000 militantes sostenía pláticas con Morena para sumarse a sus filas.

“Estamos en diálogo y todo indica que hay que afinar algunos puntos, estamos invitados para llegar a esos acuerdos, porque es el partido que abandera las causas de la clase obrera y los trabajadores ahí debemos estar”, dijo.

El líder sindical participó desde 2023 en reuniones con la entonces coordinadora nacional de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, Claudia Sheinbaum.

Algo similar ocurrió con el numeroso sindicato petrolero. El 1 de mayo de 2024, luego de reunirse con el presidente, Andrés Manuel López Obrador, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Luis Ricardo Aldana Prieto, declaró: “Ya tenemos candidata, Claudia”.

El 6 de enero de 2025 Aldana Prieto rindió protesta como secretario general del sindicato petrolero en presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez. Lidera a poco más de 91,500 trabajadores.

En tanto, aquel 1 de mayo de 2024, Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), dijo: “Ustedes saben a quién apoyamos”, en franca referencia a Claudia Sheinbaum.

A su vez, el líder del extinto Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Esparza declaró esa misma fecha: “Los trabajadores electricistas tenemos una agenda muy clara sobre el sector energético y los derechos de los trabajadores, coincidimos la gran mayoría del SME, con la política de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo”.

Quizá los eventos en donde los líderes sindicales han hecho los mayores esfuerzos por mostrar su cercanía con Morena y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum han sido la concentración en el Zócalo capitalino el 5 de octubre de 2025 con motivo del primer año de gobierno y el 6 de diciembre con motivo de lo que llamaron 7 años de la transformación.

En esas concentraciones no solo se colocaron enormes carteles con los logotipos de las centrales obreras en los edificios que rodean la plaza, sino que hubo globos dirigibles volando por encima de las cabezas de miles de asistentes, así como decenas de banderines agrupados con las siglas de los sindicatos, federaciones y confederaciones presentes.

UNT mantiene cierta distancia, pero sin desencuentros

En el caso de la Unión Nacional de Trabajadores UNT, que durante la última etapa de los gobiernos priistas y el periodo de la llamada transición a la democracia (2000-2018) se identificó como una organización no priista y con simpatía de algunos de sus dirigentes hacia Morena, no han manifestado su acoplamiento al morenismo, aunque sí han participado en varios encuentros con la entonces candidata a la presidencia, Claudia Sheinbaum.

De hecho, antes de iniciar formalmente las campañas, rumbo a las elecciones de 2024, comenzaron los encuentros públicos entre la entonces Coordinadora de Defensa de la Transformación, Claudia Sheinbaum Pardo y líderes de esa central obrera.

En noviembre de ese año Sheinbaum asistió al denominado Encuentro de la Mesa de Diálogo Sindical en el que participaron los representantes del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino Arévalo; de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), David Nava; del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Nacional Financiera (SUNTNAFIN), Jocabeth Galindo Diego; del Sindicato Nacional de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, Arturo Zayún González; del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Arturo Olivares; del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), Carlos Hugo Morales; de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Leslie Baeza Soto (Oficial Mayor) y del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), Francisco Hernández Juárez.

Los líderes sindicales son los que quieren estar en la fotografía

En opinión de José Alfonso Bouzas Ortiz, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, “son las direcciones corporativas y no corporativas las que quieren estar en la fotografía”.

Desde su perspectiva, para este tipo de líderes eso es una forma de recrear y actualizar su presencia en el escenario político nacional.

“Son políticas tradicionales de líderes corporativos con una habilidad sorprendente como la que demuestra Napoleón Gómez Urrutia (líder del sindicato minero) que tiene décadas con el pandero, aunque éste no siempre ha sido del mismo color”, explica.

En ese sentido expone que, desde la UNT (que es una organización de sindicatos que siempre marcaron distancia del PRI), hasta la CTM (que aglutinó al sector obrero priista), pasando por organizaciones como la CROC (que también formó parte del tricolor), “vemos bocetos de actitudes, conductas que tienen en común la búsqueda de un espacio en Morena”, aunque aclaró que no todos son lo mismo y no todos actúan de la misma forma.

Los sindicatos quieren parecer como actores del cambio, a pesar de que el gobierno los ha ignorado, aunque no le interesa confrontarse con ellos, menciona.

Fueron parte del “pecado original”, pero hay que depurar

El académico destaca que durante la primera etapa de la conformación de Morena y sobre todo en el trabajo que implicó unir fuerzas para ganar la elección de presidente de la república “entró de todo” a ese partido. “Puede ser que en la primera etapa se haya integrado con moros y cristianos”.

Para el académico eso fue algo así como parte del “pecado original inevitable de cometer si es que se quería hacer mayoría para ganar elecciones”.

Sin embargo, considera que ahora que ese partido ya se encuentra en el gobierno, tendría que pasar por una etapa de depuración y de revisión de quienes se encuentran en sus filas.

Concretamente señala como casos que se deben revisar los que representan los diputados plurinominales morenistas Pedro Haces y Napoleón Gómez Urrutia.

“Los estatutos, los principios de la propia organización rechaza esta incorporación masiva que desdibuja el papel del militante en lo particular”.

Por otra parte, dice tener reservas de si es cierto que Morena, cooptó al SNTE, por el hecho de tener influencia, cercanía con su líder nacional.

Si así hubiera ocurrido, añade, “sería muy reprobable”, sobre todo porque ese tipo de prácticas ha sido una de las críticas de Morena al PRI.

En opinión del académico, “definitivamente no le conviene” a Morena, “y no debe” tener dentro de sus filas a centrales obreras o tener un ala sindical como la tuvo el PRI.

Lo que hay son liderazgos aislados que morena utilizará a conveniencia

Por su parte, Jorge Sales Boyoli, especialista en derecho laboral plantea que lo que estamos viendo es una reconfiguración de la vertiente política de las organizaciones de trabajadores en México y una gran atomización del sindicalismo.

El especialista coincide con José Alfonso Bouzas en que en la construcción de la relación entre los sindicatos y Morena hay de todo:

Por un lado, están los sindicatos que claramente se han adherido a Morena, como en su época lo hizo la CTM con el PRI y claramente se han declarado parte de este nuevo sistema hegemónico que estamos viviendo, aunque sin la estructura, cohesión y articulación que se vieron en las filas priistas.

No hay un “Fidel Velázquez del bienestar”

En ese sentido recalca que hoy por hoy no se observa a un liderazgo con la capacidad de cohesionar y articular un movimiento sindical robusto al servicio del poder hegemónico del que forma parte Morena.

“Lo que veo son liderazgos aislados que, a conveniencia, utilizará Morena”.

Dice que le da la impresión de que el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador ve a los sindicatos como ve al PT y al PVEM a los que necesita para sacar adelante algunas cosas, pero no como para construir un brazo robusto y sólido como el que conocimos en el viejo PRI.

Expone, están los sindicatos que se han acercado a Morena bajo la premisa de si no puedes con el enemigo, pues únetele.

“A lo mejor no se unen de manera ideológica, pero sí se acercan de una manera colaborativa y pragmática, entendiendo que es el partido en el poder”.

En ese contexto refiere que la UNT ha transitado a un terreno más neutral. No se observa abiertamente como parte de Morena, pero tampoco como adversario.

En ese escenario, según el analista, tenemos a líderes sindicales que reniegan de su pasado priista; los que de plano se han adherido y tratan de ser la versión nueva de la CTM en Morena; los que siguen en el PRI con una lealtad importante y los camaleónicos, como Napoleón Gómez Urrutia.

Hay líderes sindicales a los que les conviene que se vean como parte de Morena y cercanos al gobierno y otros que les interesa ser vistos como contrapesos al gobierno, menciona.

Por otra parte, asegura que a Morena sí le conviene tener un sector obrero dentro de sus filas porque lo que está buscando es construir un nuevo régimen hegemónico y la historia, dentro y fuera de México, ha demostrado que para eso se requiere un brazo sindical.

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Diego Badillo

Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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