¡Una promesa se cumple! Tengo que regresar, ir por ella, ni modo que la deje allá... ahorita hablé por teléfono con ella y estaba llorando , afirma Pedro Vázquez Hernández, migrante repatriado de Estados Unidos, quien asegura que hoy mismo regresará a la frontera para pasar de mojado, de nuevo, como hace 20 años, y encontrarse con Georgina, su esposa.

Oriundo de Pachuca, Hidalgo, el connacional de 38 años llegó junto con otros 134 compatriotas que fueron deportados del vecino país del norte por no tener residencia legal.

El presidente Enrique Peña Nieto dio la bienvenida al grupo en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y, en reunión privada, informó de las diversas acciones que instrumenta su gobierno para ofrecer oportunidades de empleo formal a los mexicanos que sean repatriados.

Pedro vivió 20 años en Atlanta, Georgia, y lo detuvieron manejando, por no tener licencia ni seguro. Tras 41 días detenido en Irwin y nueve en El Paso, Texas, vino la deportación.

Trabajaba en lo que fuera, hacía de todo, donde le pagaran más y no se matara tanto; ganaba 16 dólares la hora, en promedio. No tiene hijos. Su esposa es ilegal también.

Tiene claro que tendrá que pagar entre 4,000 o 5,000 dólares al coyote para que lo ayude a pasar la frontera y poder volver a ver a su mujer, aunque, no por dónde lo intentará; en 1996 entró de mojado por Nogales y ahora se dice seguro de que en unos 15 días ya estará del otro lado, donde quiere y le gusta. Sí vale la pena regresar, porque vives mejor que aquí... Yo ya estoy acostumbrado al dinero de allá .

A la reunión con el presidente Peña Nieto, dice con franqueza, no le puso mucha atención.

Ramón Barajas, de Tamazula, Jalisco, fue también repatriado, después de 26 años de estar en Colorado, trabajando en la construcción de casas. Estuvo también un mes detenido y luego deportado.

Dice que le da gracias a Dios de que lo hayan detenido durante la administración de Obama, todavía, porque si hubiera sido ya con Trump a lo mejor daban más tiempo de castigo, porque estuve viviendo 18 años después de estar deportado... Ahora se va a poner la cosa más difícil y te pueden castigar con unos años de cárcel, simplemente por el hecho de volver a reingresar, estando deportado .

Dejó a su esposa, ya naturalizada estadounidense, y sus cuatro hijos: tres mujeres de 18, 16 y cinco años y un varón de 10, todos, ciudadanos estadounidenses porque nacieron en el país vecino del norte.

Sólo espera que el presidente Peña Nieto cumpla todo lo que dijo que está haciendo su gobierno para apoyar a los paisanos que sean deportados.

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