Las expectativas que tiene la Secretaría de Educación Pública para reducir el índice de deserción en los planteles de educación básica en el país son pocas. Espera que para el siguiente ciclo escolar (2011-2012) se reduzca 0.1% en el caso de primaria y 0.4% en secundaria, en relación con el porcentaje registrado en el presente ciclo.

De acuerdo con la respuesta a una solicitud de información, la dependencia que encabeza Alonso Lujambio reconoce que para el ciclo escolar que comienza en agosto de este año y concluye en julio del 2012 en el Distrito Federal, Durango, Morelos, Nayarit, Tlaxcala y Nuevo León, el índice de deserción se mantendrá igual que en el ciclo escolar pasado (2009-2010).

Las estadísticas presentadas por la institución muestran que el abatimiento de la deserción ha sido lento. Por ejemplo, el porcentaje de la media nacional del pasado ciclo escolar al presente -en primaria- se mantuvo (0.8% del total de los estudiantes) y la expectativa para el siguiente es que se haya reducido en 0.1 por ciento. En el caso de secundaria, la media nacional esperan que pase de 5.6% a 5.4 por ciento.

EL TOP DE LA DESERCIÓN

El ciclo escolar pasado, Michoacán tuvo el primer lugar en deserción (3.5%) en educación primaria; el segundo lugar lo ocuparon Chiapas y Tamaulipas (1.9%), y el tercero Guerrero y Baja California (1.5 por ciento). La SEP prevé que para el ciclo 2011-2012 Chiapas pasará del segundo lugar al primero en deserción; Michoacán pasará del primero al segundo y en tercer lugar quedarán Guerrero y Baja California.

La asociación civil Mexicanos Primero, desde la presentación de su estudio Estado de la Educación en México , advirtió sobre la necesidad de revertir el problema de la deserción. No obstante, siguen sin corregirse las viciosas prácticas de aferrarse a indicadores viejos y desacreditados. Y que el informe (oficial), la rendición de cuentas quede con perfiles desdibujados, más rito que realidad, textos mal escritos en la temeraria confianza de que pocos o ninguno los leerán .

Y es que las estadísticas de Mexicanos Primero indican que de cada 1,000 niños que ingresan a las aulas de educación primaria, 380 no concluye su educación en seis años; a ellos se suman 137 que no terminan la secundaria y otros 32 que no se inscribieron a la misma.

Los cientos de miles que perdemos cada ciclo y entre niveles han quedado de nuevo invisibles , advierte Mexicanos Primero en su estudio Estado de la Educación en México.

COMBATIR LA DESERCIÓN, PROPUESTA RECURRENTE

Todavía el año pasado, el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, durante la Reunión Nacional Plenaria Ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, acordó reducir la deserción escolar, no sólo en educación básica sino en el nivel medio superior, que, según datos oficiales, es de 16 por ciento.

Para ello, las dependencias deberían trabajar de manera coordinada con sus similares en el país y así obtener un modelo integral para la atención y el acompañamiento de los jóvenes que permita, mediante la instalación de un sistema de alerta temprana, atender a los alumnos para que superen el riesgo y la tentación de abandonar sus estudios.

AULAS SIN ESTUDIANTES

Alrededor de 60% de los alumnos que estudian la primaria logran concluir su enseñanza.

El estudio elaborado por Mexicanos Primero sobre deserción refleja las bajas. De 1,000 niños que se inscriben a primaria, sólo egresan en el periodo correspondiente 620, de estos; únicamente 588 se inscriben a secundaria y egresan de la misma, en tres años, 451 estudiantes.

El CIDE, en el estudio sobre panorama de la educación en México -elaborado por Sergio Cárdenas-, advierte que hay ineficacia por parte de las autoridades correspondientes para retener a los estudiantes que han logrado ingresar al sistema y asegurar que transiten hacia otros niveles educativos.

De acuerdo con indicadores de la OCDE, México se ubica en el penúltimo lugar (de 30 países) en el porcentaje de la población que logra estudiar educación superior.

Hasta el año pasado, los titulares de Educación de los estados acordaron con la SEP establecer indicadores de riesgo y diseñar estrategias de intervención que favorezcan el desempeño y desarrollo de los jóvenes.

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