Con voluntad y bajo decreto, en un mes cualquier estrategia publicitaria podría modificarse en favor de la salud infantil; no obstante que el tiempo de ejecución de una campaña depende de la respuesta y capacidad que la empresa posea en términos económicos y de creatividad, afirmó Gustavo Cordero, presidente del Colegio Mexicano de Mercadotecnia.

Desde el punto de vista mercadológico, es posible alcanzar los factores de participación de mercado, rentabilidad y posicionamiento con una clara conciencia hacia la salud infantil.

El especialista en temas de mercadotecnia, publicidad y ventas explicó que en el mercado infantil los padres fungen como los consumidores y los infantes como los usuarios, si se desea promover hábitos alimentarios más saludables a través de este medio, es necesario que la estrategia publicitaria se modifique para ambos actores, de lo contrario no tendrá impacto.

Pérdidas económicas

Una empresa perderá alrededor de 25% de su presupuesto si los cambios de pautas son intempestivos, por motivos de penalizaciones y costos de los nuevos materiales, explicó el especialista.

Por su parte, Alejandro Calvillo, presidente de la organización El Poder del Consumidor, sostuvo que de acuerdo con investigaciones elaboradas por el Instituto de Medicina de la Academia de Ciencias de EU, la publicidad de alimentos chatarra, genera malos hábitos de alimentación.

Expuso que el tipo de publicidad que actualmente se emite en los distintos medios comunicativos es calificada como antiadulta, es decir, se pone del lado del infante para que exija a sus padres la compra del producto. Dijo que el factor fastidio, que los vástagos son capaces de generar en los adultos, aumenta la venta de productos chatarra.

Julieta Ponce, directora de Nutrición del Centro de Orientación Alimentaria, explicó que comer también es un acto social que brinda sensación de placer, el cual satisface otras necesidades a parte de la alimentación.

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