“En materia de gasto público, México tiene una insuficiencia fiscal y presupuestal crónica. Por ello tenemos un presupuesto hiper restrictivo”, planteó el economista Salomón Chertorivski Woldenberg.

En entrevista, el también experto en políticas públicas dijo que no se cuenta con “el suficiente dinero, ni en ingresos, ni por presupuesto para dedicarlo en lo que se necesita, entonces, dentro de una cobija preexistente todavía golpeada por la falta de crecimiento, lo que tenemos es una definición sobre un pedazo muy chico del presupuesto que se negoció entre muchas necesidades reales”.

Por ello, consideró que el proyecto aprobado es un presupuesto en jaque, porque tienes poquitos ganadores y muchos rubros muy golpeados.

Dijo que, si se comparan los presupuestos de 2018 y 2020, realmente los sectores de combustibles, energía, protección social y desarrollo social son los únicos de los grandes conjuntos que tienen un poquito más de recursos, pero todos los demás, en términos reales, o se quedan en cero incrementos o hay francos deterioros.

En este caso están el sector telecomunicaciones, la Sedatu y la Secretaría del Medio Ambiente.

En este último caso opinó que ya de por sí traía recortes importantes en anteriores presupuestos. Concretamente dijo que entre 2013 y 2019, la disminución de su presupuesto fue de 59%, al pasar del equivalente a 0.4% del PIB a 0.1%, y todavía para 2020 trae una reducción de 8% adicional. Eso se traduce en que prácticamente se está acabando con organismos como la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Nacional Forestal y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Chertorivski también puso el foco sobre la reducida disposición de dinero para inversión en infraestructura, “lo cual es preocupante ya que, de por sí, este año vamos a cerrar con uno de los montos más bajos de gasto en ese sector”. Mencionó que eso coloca al sector en una situación muy compleja.

También dijo que es preocupante las reducciones en el ramo de seguridad y la centralización del gasto que se está dando en varios rubros.

El economista dijo que hay que tener muy claro que el presupuesto tiene una parte muy comprometida para el pago de pensiones, el servicio de la deuda, entre otros, por lo cual el gato programable en realidad es muy pequeño.

Por todo lo anterior, el también exfuncionario recalcó que sin una reforma fiscal “de a de veras, no habrá manera de moverse”.

Por eso, aunque los legisladores presentaron en el tiempo que se discutió una serie de prioridades, “pues si no hay más recursos, ahora sí que no hay para donde hacerse. ¿A quién le quitas?”

Insistió en que más allá de los intereses individuales, la discusión para los próximos años tendrá que estar en lo que este país necesita y requerimos romper con la insuficiencia hacendaria-económica.

“Creo que el presidente y su gobierno llegaron con toda la legitimidad y con una mayoría democrática y además con un mandato de cambio. Todo puesto para trazarnos un verdadero consenso económico, más viniendo de la izquierda”.

Sin embargo, mencionó que se perdió la oportunidad de una verdadera discusión de hacienda pública a la altura, pero “creo que en los próximos meses estamos obligados al llamado de una verdadera convención hacendaria, que nos permita una discusión seria de las necesidades de México”.

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