Cada año en México y el mundo, el uso indebido de las drogas causa daños incalculables para la salud y la seguridad pública. Asimismo pone en riesgo el desarrollo pacífico y buen funcionamiento de las sociedades, expone la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), brazo de las Naciones Unidas que en su más reciente informe revela que cada dólar invertido en programas de prevención y tratamiento puede suponer un ahorro de hasta 10 dólares; es decir, por cada 13 pesos en materia preventiva, se reservan del orden de 130 pesos en beneficios de reducción de la delincuencia y gastos de atención de salud.

La salud de las personas se ve seriamente afectada por el uso indebido de las drogas y desde el punto de vista financiero el impacto se manifiesta en gastos de hospitalización, atención de la salud, prevención, tratamiento y aumento de la morbilidad y mortalidad.

Según el balance, la heroína y cannabis son las drogas que más reportan consumir las personas que se someten a tratamientos. A nivel mundial, sólo uno de cada seis de los 4.5 millones de consumidores problemáticos recibe el tratamiento que necesita, lo que supone un costo global anual de unos 35,000 millones de dólares.

Durante la presentación de este materia de la JIFE, el Comisionado Nacional Contra las Adicciones, Fernando Cano Valle, expresó que la persona con adicción es un enfermo crónico, por lo que es necesario que los sistemas nacionales de salud, en particular de América Latina, los atiendan con un mayor compromiso. En América Latina, refiere el texto, uno de cada 11 recibe tratamiento, mientras que en Estados Unidos uno de cada tres.

El sistema mexicano de salud tiene una deuda en materia de atención a narcodependientes, según Cano Valle, por lo que es necesario reformular la política a través del concepto universal de la seguridad social y la incorporación de la persona adicta como un enfermo, no como un criminal, dijo.

De acuerdo con el documento, la tasa de mortalidad relacionada con las drogas de América del Norte sigue siendo la más elevada del mundo; en el 2011 se produjeron 48,000 fallecimientos , lo que supone una tasa de mortalidad de 1,158 por millón de habitantes de 15 a 64 años de edad.

El informe detalla que hay tres vínculos principales entre las drogas y la delincuencia que han marcado las investigaciones: el delito psicofarmacológico , el económico-compulsivo y el sistémico ; es decir, la violencia que se produce, por ejemplo, a causa de disputas territoriales . Éste último observado claramente en América Latina en los últimos diez años, especialmente en países como Guatemala y México.

Al tocar el tema de consumo, la JIFE resaltó que de acuerdo con un estudio difundido en la ciudad de México, había aumentado el consumo de drogas ilícitas entre jóvenes de secundaria y nivel superior, encabezadas por el cannabis, la cocaína, el crack y los alucinógenos.

En tanto, el Instituto Nacional de las Mujeres reportó a la JIFE que en el último decenio se ha duplicado en México el consumo de drogas entre las mujeres, cuyas consecuencias se manifiestan en ellas con más rapidez y gravedad que en los hombres.

ana.langner@eleconomista.mx