El presidente Enrique Peña Nieto participará en la XXV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, a celebrarse en Cartagena de Indias, Colombia, los próximos 28 y 29 de octubre.

Con el propósito de realizar también una visita de Estado a aquel país para encontrarse con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, el titular del Ejecutivo federal viajará mañana con destino a Bogotá.

Hasta el 2014, cuando se celebró en Veracruz la XXIV Cumbre Iberoamericana, bajo el lema Iberoamérica en el Siglo XXI: Educación, Innovación y Cultura , las reuniones eran anuales; el encuentro en Cartagena de Indias, que se llevará a cabo bajo el título Juventud, Emprendimiento y Educación , será el primero en realizarse cada dos años.

Por encima de cualquier diferencia ideológica, todos compartimos una misma visión: una región con menor pobreza y menor desigualdad , expresó el presidente Peña Nieto al finalizar la pasada cumbre.

Entre los acuerdos alcanzados entonces destacó la aprobación del Programa Iberoamericano de la Juventud con el objetivo de generar espacios de participación, formación y desarrollo de iniciativas para fortalecer la ciudadanía juvenil en Iberoamérica.

Fue impulsado por Brasil, Costa Rica, Chile, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Portugal y República Dominicana y es gestionado por la Organización Iberoamericana de la Juventud.

Los miembros de la Conferencia Iberoamericana son los 22 países de Iberoamérica: 19 de América Latina de lenguas castellana y portuguesa, más Andorra, España y Portugal.

Entre los presidentes y representantes que ya confirmaron su asistencia a Cartagena de Indias, como Peña Nieto, destacan su majestad Felipe VI, de España; Antoni Martí Petit, de Andorra; de Chile, Michelle Bachelet; de Portugal, Marcelo Rebelo De Sousa, y Danilo Medina Sánchez, de República Dominicana.

Los encuentros entre mandatarios iberoamericanos constituyen un foro privilegiado para tratar asuntos multilaterales y crean un clima de confianza entre los diversos actores, el cual permite intercambiar experiencias, establecer diagnósticos compartidos y concertar posiciones comunes ante los desafíos que enfrenta la comunidad.

La I Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en 1991, consagró en su declaración final el reconocimiento de un espacio común iberoamericano de concertación política y cooperación.

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