El presidente Enrique Peña Nieto se ha desmarcado de varios aspectos a nivel nacional e internacional con el sello de su antecesor, Felipe Calderón.

El sello calderonista en el rubro de seguridad y justicia es el que más se ha sacudido el actual Mandatario. Disolvió la Secretaría de Seguridad Pública, dependencia que estuvo encabezada todo el sexenio pasado por el polémico amigo de Calderón, Genaro García Luna.

García Luna fue uno de los más cercanos colaboradores del expresidente, el cual lo mantuvo en el cargo pese a varias imputaciones que se le hicieron y errores de efecto internacionales, como el caso Florence Cassez.

Peña decidió ponerse al margen del escándalo que afectó las relaciones México-Francia y que culminaron luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó la inmediata liberación de Cassez.

Lo mismo sucedió con los expedientes de los generales Tomás Ángeles Dauahare y Roberto Dawe González, quienes fueron vinculados con el crimen organizado a raíz de las acusaciones de testigos protegidos. Peña no se ha pronunciado, pero ha destacado su respeto a las decisiones judiciales.

La línea que Peña Nieto intenta marcar con la administración calderonista se refleja de manera importante a nivel internacional.

En Chile, durante su primera gira internacional como Presidente, evitó las referencias en materia de seguridad, ámbito que Calderón empujó en todas las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno.

Y pese a que presidentes como el de República Dominicana hicieron referencia a la lucha antinarco de Calderón en México y a nivel internacional, Peña eludió el tema durante la I Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Incluso hizo una referencia escueta a Calderón Hinojosa, aunque éste fue homenajeado por sus aportes a la conformación de la Celac.

Quiero reconocer el testimonio de aprecio y contribución que aquí se expresa para los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva, Leonel Fernández y Felipe Calderón, quien fuera Presidente de mi país, y quienes contribuyeron, precisamente, a la consolidación de este grupo , refirió.

No obstante, Enrique Peña Nieto suscribió la Declaración de Santiago, en la que los países de la región buscarán en marzo un tratado de comercio de armas jurídicamente vinculante a ser aprobado en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este aspecto lo impulsó Felipe Calderón en su última intervención ante la ONU.

No pasó desapercibido que en su reciente visita a Chile, la canciller alemana, Angela Merkel, se congratuló de que el priísta haya asumido la Presidencia de México, pues su antecesor era un poco terco.

El mandatario Raúl Castro, con quien Calderón mantuvo una relación lejana, le prometió al presidente Peña que lo llevará a conocer a Fidel Castro cuando visite la isla.

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