El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, exigió no desacreditar a la CNDH en su investigación sobre el enfrentamiento en Nochixtlán, Oaxaca, pues no es una institución infiltrada de la PGR. Además dio a conocer que hay decenas de líneas de investigación sobre lo ocurrido, entre ellas si la policía siguió un operativo apegado a los estándares internacionales.

Entre las cosas que tenemos por dilucidar, están diversas interrogantes, si hubo o no tiradores desde alguno de los hoteles (...); que si hubo infiltrados entre las personas de la comunidad que habrían disparado, primeramente en contra de los policías federales , expuso.

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se reunió con diputados y senadores de la comisión especial para dar seguimiento a los hechos ocurridos en Nochixtlán, a quienes dijo que la fiscalía de Oaxaca se negó a proporcionarle información sobre el enfrentamiento entre manifestantes y policías ocurrido el 19 de junio pasado.

Además precisó que hay varias voces que buscan desacreditar el trabajo de la CNDH, lo que no beneficia la investigación. Eso no ayuda a las instituciones y no ayuda a la investigación , declaró.

El ombudsman agregó que en ese enfrentamiento hubo ocho homicidios y siete necropsias; se llevaron a cabo 502 actas circunstanciadas, entre quejas y testimonios.

También se interrogó a 10 testigos de los hechos en inmediaciones del hospital básico comunitario; seis asesorías en materia laboral a maestros y a dos personas de Nochixtlán en materia penal y seguridad social; 29 testimonios de lesionados por arma de fuego; cuatro testimonios de lesionados por gas lacrimógeno y un testimonio de lesionado por un fragmento de explosivo de elaboración artesanal, entrevistas con funcionarios públicos y con un párroco.

Precisó que apenas este lunes por la noche, la Comisión Nacional de Seguridad contestó las preguntas que le hizo la CNDH, las cuales se analizarán con detalle, y se revisará si el operativo que se llevó a cabo cumplió no sólo con los protocolos nacionales, sino con los estándares internacionales.

tania.rosas@eleconomista.mx