El sol se encuentra a plomo en la ciudad de Celaya, en Guanajuato. Los rostros de molestia por los intensos rayos del astro son evidentes en Sara y Juana Cano de 63 y 73 años.

Las mujeres de avanzada edad se encuentran de pie a un costado del templete en donde Ricardo Anaya, candidato a la presidencia de la República por la coalición Por México al Frente, da un discurso correspondiente a sus aspiraciones presidenciales y de paso da algunas palabras en respaldo a Diego Sinhué, contendiente a la gubernatura guanajuatense por la misma coalición.

Juana y Sara apalean de alguna manera el cansancio recargándose con un par de banderas amarillas del PRD, partido miembro de la coalición junto a Movimiento Ciudadano y el PAN; este último ha gobernado la entidad ininterrumpidamente desde 1991.

“Hemos venido para que nos escuchen”, afirma Sara, quien muestra descontento en sus facciones; “nos han quitado el apoyo que nos daban para vivir desde hace dos meses”, complementa Juana, quien también dice que sólo les llegó una carta diciendo que el apoyo mensual que les daba el gobierno estatal se suspendía.

“Yo no supe que había pasado eso porque no sé leer hasta que mi hija me dijo que era lo que decía la carta que me llegó”, agrega.

Para entonces, el mitin ha pasado de acusaciones hacia el PRI y de solicitudes del candidato de la coalición a la gubernatura para que, de ser presidente Anaya, se otorguen mayores recursos para la seguridad de Guanajuato provenientes del gobierno federal, a la celebración del cumpleaños de Mateo, hijo del candidato presidencial.

“Ven Mateo… córrele”, llama Anaya a su hijo para que se una con él al frente del templete. Es entonces cuando el animador trata de que alrededor de 8,000 asistentes, entre hombres y mujeres mayores, jóvenes y niños, vitoreen el nombre del niño que cumple ocho años, sin embargo, no obtiene mucha respuesta por parte de los asistentes. Juana y Sara voltean para observar el momento y se les escapan algunas risas.

Pasado el momento, Juana cuenta que el apoyo que les han quitado era parte fundamental para su manutención diaria. Sara la interrumpe e indica que han llegado al mitin “para que las escuchen”, sin embargo, no saben con quien o dónde.

El mitin concluye, Anaya y Sinhué se retiran junto a los demás políticos que los acompañan, entre los que se encuentran los dirigentes nacionales de los tres partidos de la coalición, así como otras figuras panistas y perredistas.

Entonces es cuando las mujeres tratan de acercarse a los candidatos a gobernador y a la presidencia, sin embargo, entre tanta gente, personal de seguridad y asistentes, su objetivo se frustrado.

Con el rostro bajo, Sara sabe que su objetivo no se cumplirá, al tiempo que señala: “ni una playera nos dieron”.

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