Migrantes solicitantes de asilo en Estados Unidos que fueron devueltos a México como parte de acuerdos entre ambas naciones, sufrieron sistemáticas violaciones, secuestros, extorsiones y otras agresiones, dijo en un informe el viernes la organización Human Rights Watch (HRW).

En un documento titulado "México: abusos contra solicitantes de asilo en la frontera de Estados Unidos", HRW recogió testimonios de decenas de familias parte del polémico programa "Protocolos de protección a Migrantes" (MPP, por sus siglas en inglés), que durante la administración del entonces presidente Donald Trump obligó a miles a esperar en México.

Hasta que la administración de Joe Biden ponga fin a este programa abusivo, el Gobierno mexicano debe actuar para garantizar que los solicitantes de asilo puedan permanecer seguros en México y acceder a servicios esenciales", dijo José Vivanco, director de la división de las Américas para HRW.

La investigación, basada en documentos legales, observación de audiencias judiciales y conversaciones con abogados y grupos humanitarios, encontró que los principales agresores a migrantes de varias nacionalidades fueron corporaciones policiales en México, agentes migratorios y grupos criminales.

El documento detalló que algunos solicitantes no lograron asistir a su cita para obtener asilo porque fueron secuestrados en México, o bien trasladados por funcionarios de migración en buses al sur del país, quedando a miles de kilómetros del recinto donde se llevaría a cabo su audiencia en Estados Unidos.

La organización también encontró que "criminales habían secuestrado o amenazado a los solicitantes de asilo y que exigieron rescates (...) que oscilan entre los cientos y miles de dólares". En algunos casos, agregó, "los perpetradores tenían fotografías de las víctimas".

Vivanco dijo a Reuters que es positivo que la nueva administración estadounidense esté agilizando los procesos para recibir a los solicitantes de asilo, aunque cuestionó que el gobierno de Biden "siga enviando a miles de personas a México, negándoles la oportunidad de solicitar asilo".

Temerosos de ser víctimas de grupos delictivos o de funcionarios mexicanos, muchos migrantes optaron por mantenerse en el anonimato. "Me aterroriza salir (..) no sé qué es peor, estar aquí o en Venezuela", dijo una mujer a HRW.