México, Argentina, Colombia y Turquía cuentan con los niveles más bajos de gobernabilidad entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ubicándose en una importante desventaja para mejorar las condiciones de crecimiento a un largo plazo, consigna un estudio de la entidad.

No obstante, indica que “los países que tienen más que ganar —de enfocarse en la educación y la gobernanza, como áreas de mejora— son los que actualmente están más alejados de los países que son líderes (el Reino Unido y los Países Bajos).

El análisis de la OCDE, titulado Visión de Largo Plazo: Escenarios de la Economía Mundial para el 2060, explica que una “reforma de gobernabilidad” que incluya la mejor aplicación de la ley, de los procesos judiciales y reducción de la corrupción tendrá una mayor contribución a las ganancias en los niveles de vida de la población a largo plazo.

Consigna que “la gobernabilidad y mejoras educativas aparecen como una poderosa fuente de crecimiento económico para Rusia, Brasil, China e India”. Y asevera que otros países podrían igualmente beneficiarse de ganancias rápidas en educación y reformas de la gobernanza, donde destacan “México, Argentina, Colombia y Turquía, que tienen los niveles más bajos de gobernabilidad” entre los países de la OCDE.

En el análisis sobre las mejores prácticas internacionales rumbo a mejorar el crecimiento de largo plazo, los expertos de la organización refieren que “la reforma de gobernabilidad hace la mayor contribución a las ganancias en niveles de vida para (el año) 2060”.

“Los resultados enfatizan la importancia que tiene para las economías emergentes dirigir el objetivo de educación y gobernabilidad como áreas de mejora y para impulsar el crecimiento de largo plazo y mejoras en los estándares de vida”.

Educación y gobernabilidad, aceleradores del PIB

De acuerdo con el análisis desarrollado por expertos de la organización, la mejora en el cumplimiento de la ley podría favorecer para incrementar en 1.5 puntos porcentuales del PIB al crecimiento económico de los países emergentes en el año 2060.

Para un horizonte más cercano —en el año 2030—, la aportación de un mayor respeto de la ley aportaría cerca de 0.25 puntos adicionales del PIB para el crecimiento. Esta contribución se irá incrementando conforme pasen los años y se fortalezca el cumplimiento de la ley, se expone en el documento.

Según las proyecciones de la OCDE, una reforma educativa que consiga incrementar la calidad de la educación y el nivel de profesionalización de la población aportará un punto adicional de crecimiento a las economías, en el año 2030. Un acelerador que tendrá una repercusión creciente si se logra aplicar de forma consistente.

Así, estiman que en un lapso más corto, por ejemplo al año 2030, se podría conseguir una aportación al PIB de centésimas de punto.