En el desastre ocasionado por el temblor del pasado 19 de septiembre, una vez más la ciudadanía se adelantó al gobierno en su capacidad de respuesta, pero en esta ocasión la colaboración entre ambos funcionó mucho mejor respecto de 1985, cuando el gobierno reaccionó muy tarde, planteó Rubén Aguilar Valenzuela.

El académico de la Universidad Iberoamericana y del Centro de Investigación y Docencia Económicas explicó que ahora un elemento novedoso en la reacción ante la emergencia fue la disposición de redes sociales, que permitieron una comunicación más efectiva entre la población y de ésta con las corporaciones de auxilio.

El también autor de libros sobre sociedad civil y comunicación gubernamental planteó que en el terremoto de 1985 el gobierno no supo reaccionar a tiempo y la sociedad civil lo superó con mucho, porque cuando quiso actuar, ésta se había adueñado del conjunto del proceso.

Ahora, con mayor experiencia y con el hecho mismo del sismo del día 7 de septiembre pasado, cuando el gobierno se había movilizado, tanto el gobierno federal como el de la Ciudad de México reaccionaron rápido, a tiempo, aunque menos que la sociedad civil, que siempre va a tener una mayor capacidad de reacción por su inmediatez a la tragedia, abundó.

El gobierno actuó con rapidez a pesar de la lógica pesada y burocrática que tiene, y se han abierto los espacios de colaboración con la sociedad civil con quien han tenido un buen entendimiento, consideró.

Vemos a una sociedad y gobierno construyendo soluciones (juntos), como debe construir el Estado .

Desde su perspectiva, la manera espontánea de reaccionar de la sociedad mexicana ante el desastre deja varias preguntas: ¿Cómo hacer para que esta forma de reaccionar en solidaridad de la sociedad mexicana ante la emergencia se manifieste en otros momentos en la vida cotidiana? La pregunta que queda es cómo hacer para que esta sociedad se exprese así todos los días y tenga ese rol para que conduzca al gobierno, le dé línea, con su propia iniciativa .

Los políticos fueron desplazados por civiles

Lo importante es encontrar cuáles son los disparadores de esta energía solidaria, organizada, inteligente, que articula lo que cada uno puede dar y lo suma, añadió.

Para el académico, México seguramente sería otro país si se lograra ese tipo de reacciones en situaciones diferentes a las de emergencia.

Si esto es posible en la catástrofe, quiere decir que es posible que ocurra, sólo hace falta descubrir cuáles son los mecanismos que activan la reacción y aplicarlos.

El asunto es que lo que ha quedado demostrado una y otra vez es que la sociedad ocupa el rol que merece y debe tomar, pero en cuanto se desactiva la emergencia vuelve a su estado de pasividad, donde los políticos toman el control.

El especialista llamó la atención en que en los últimos días los políticos estuvieron totalmente desplazados por la sociedad en acción, porque ésta es la que da la orientación y conduce el proceso.

Aclaró que el espíritu, la valentía, la entrega y la solidaridad es la misma que se pudo ver en 1985, pero ahora hay dos o tres elementos nuevos que tienen que ver con el uso de la tecnología a través de las redes sociales, que esto a su vez activó y disparó muchas cosas, como la racionalización del esfuerzo, la organización puntual y focalizada del esfuerzo que es notable y tiene muchísima mayor dimensión que en 1985.

Recordó que ya en 1985 a mucha gente le quedó claro que reditúa participar en los asuntos públicos, estar organizados y colaborar con organizaciones de la sociedad civil en la causa que sea.

En 1985 hubo un impulso para que surgieran muchas organizaciones de la sociedad. Espero que ocurra lo mismo en esta ocasión, incluso en una mayor dimensión.

Rubén Aguilar Valenzuela

  • Es licenciado en Filosofía, maestro en Sociología y doctor en Ciencias Sociales.

Se ha desempeñado como:

  • Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006).

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