Las marchas celebradas en la Ciudad de México y algunos estados de la República servirán para demostrarnos a los mexicanos que podemos unirnos, pero no le ayudarán ni perjudicarán a nadie más, afirmó Lorenzo Meyer.

Después de la marcha, ¿qué? Nada más queda manifestarnos ante nosotros mismos que sí somos capaces de, en algún momento, unirnos y expresar nuestra frustración. A (Enrique) Peña Nieto (en contra de quien se manifestaron algunos en las calles y en las redes sociales) lo vamos a tener aquí hasta el 2018, desafortunadamente. No creo que le sirva de nada. Y al otro (Donald Trump, en contra de cuyas políticas se expresaron otros, y para expresar de manera específica su respaldo al presidente de la República), hasta que los estadounidenses lo aguanten. Podemos hacer 1,000 marchas: Trump no va a hacer ningún caso. A él le tiene sin cuidado; si nos manifestamos 1,000 o 100 millones de mexicanos, le da más o menos lo mismo .

Ahora, explica el académico en entrevista, sería peor que los mexicanos no hicieran nada, que se quedaran en su casa a ver el futbol o se dedicaran a pasear en domingo, como si en el mundo y en el país no estuviera pasando nada, y repitiera la lección de los Polkos.

Iré (a la marcha) a pesar de que estoy en contra de un montón de los que la convocaron, pero también si no, le haremos como México en 1847, cuando los americanos invadieron y facciones mexicanas se pelearon entre sí antes que ir a enfrentar a los americanos. Ahí está el fenómeno de los Polkos, más interesados en combatirse entre sí las facciones, los partidos, los proyectos nacionales y dejaron que los americanos entraran.

Sí, estamos divididos y seguiremos divididos, y estoy en contra de muchas de las personas que convocaron a la marcha, pero el abstenerme yo creo que no ayuda a, por lo menos, mostrarnos entre nosotros que sí estamos conscientes del daño que nos están haciendo los gobernantes mexicanos y los gobernantes norteamericanos .

¿Hay que evitar, entonces, repetir la lección de los Polkos?

Exactamente. Eso es. (Las marchas) son una muestra de que algo está cociéndose en la sociedad mexicana, de insatisfacción. (Nos sirven) a nosotros mismos. No creo que le ayuden a nadie, ni le perjudiquen a nadie más. En realidad, ¿para qué fue la manifestación? Para nosotros mismos. Es una manera de decir que no somos indiferentes a las políticas de Trump ni a las de Peña Nieto y que nos manifestamos como ciudadanos enojados, dolidos, insatisfechos con el liderazgo mundial y con el nacional.

Partidos políticos, conscientes de su gran desprestigio

El hecho de que las marchas no hayan sido convocadas por los partidos políticos y de que algunos de sus dirigentes hayan decidido no participar o hacerlo pero en calidad de ciudadanos, dijo, refleja que están conscientes de su gran desprestigio.

Es interesante que las instituciones a las que les pagamos hasta la risa por que sean los canales para expresar las opiniones de la sociedad hayan estado ausentes. Y algunos de ellos dijeron a sus militantes: ‘Vayan, pero no como miembros del partido, sino como individuos’. Quiere decir que están conscientes de que están tan desprestigiados que harían un daño a la marcha más que un apoyo .

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