El presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció recientemente que su estrategia de seguridad se basará en seis puntos que fomentará el respeto y protección de los derechos humanos, medidas que a decir de Eric L. Olson, director asociado del Instituto sobre México del Woodrow Wilson International Center for Scholars, son loables pero los detalles relacionados con estas prioridades están sujetos a una gran cantidad de debate y especulación.

La Gendarmería aún es un misterio para el especialista, pues en sus palabras, no está claro cómo se conformarán esta nueva fuerza que conformará y cómo encajará en la estructura general de la seguridad del país. Del mismo modo, la manera en que el gobierno pretende reducir la violencia sigue siendo ambiguo.

A través de un reporte del Centro, Olson detalla que respecto de la relación con EU, no se mencionó específicamente la cooperación de seguridad internacional, ni las amenazas planteadas por el tráfico de drogas o la delincuencia organizada transnacional. Estas son claramente las prioridades de EU y su ausencia significará plantear problemas en algunos sectores .

El reporte también refleja el hecho de que en México los problemas de la violencia, la delincuencia y la inseguridad van mucho más allá de la relación con el tema del narcotráfico y el crimen transnacional y que están muy arraigados en la actividad local criminal, que tiende a ser mucho más violenta, como secuestro, extorsión y el robo con agresiones.

Finalmente, si bien el anuncio de ese plan es un primer paso importante para el gobierno de Peña Nieto, hay muchos detalles que aún no se han completado y resuelto.

Más que una estrategia, el plan de seis puntos es, por ahora, una serie de aspiraciones gubernamentales que, de aplicarse pueden contribuir a una mayor seguridad para México, pero requerirá un mayor enfoque y estrategia para reducir efectivamente los daños y violencia que el país ha experimentado, aseveró.

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