El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y su coordinador regional de campaña, Marcelo Ebrard, se encontraron en un restaurante de Tepic, Nayarit, con el exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, no se saludaron entre ellos.

“No tengo relación con ellos y estaba ese restaurante lleno de gente que no me cae bien; yo no odio a nadie, pero ya algunos que de plano”, dijo López Obrador.

¿Mancera lo traicionó? —le preguntaron los reporteros.

“Yo creo que traicionó al pueblo de la Ciudad de México y por eso me fui a desayunar a otra parte”, respondió.

¿Para evitarlo? —se insistió.

“Sí, sí, para no verlos. Porque, además, es la hora del desayuno, va uno a comer. ¡Imagínense! Cuando menos que tenga uno un panorama distinto, que pueda uno comer tranquilamente”, comentó.

López Obrador se hospedó en el Hotel Fiesta Inn de Tepic, donde también estaba hospedado Miguel Ángel Mancera, quien sostuvo una reunión con candidatos de la coalición Por México al Frente al Senado, entre ellos el diputado federal perredista con licencia Guadalupe Acosta Naranjo, quien también se encontraba en el hotel al momento de encontrarse con López Obrador y Ebrard.

Inventario de aeronaves

López Obrador afirmó que ya tiene “un ojo al gato y otro al garabato”, por lo que ya mandó a hacer un inventario de la flotilla de aviones y helicópteros del gobierno federal que vendería, incluido el avión presidencial, en caso de llegar a la Presidencia.

“Y vamos a vender toda la flotilla de aviones, de helicópteros del gobierno, mandé a hacer ya un inventario, porque ya ando con un ojo al gato y otro garabato... Tienen 54 jets; nada más en este sexenio compraron seis jets nuevos, cada uno (con un valor de) 1,000 millones de pesos. Tienen 118 helicópteros”, dijo López Obrador en un mitin en Nayarit.

Insistió en que no se subiría al avión presidencial, porque es un “palacio para los cielos”, con restaurante y alcobas, añadió. “Imagínense yo ahí encaramado en ese avión que cuesta 7,500 millones de pesos”.

Asimismo, se comprometió a que congelaría el precio de la gasolina y en tres años se reduciría el precio de los combustibles.