Tecún Umán, Gua. “Teníamos 100 personas en la mañana, hoy tenemos 51 para almorzar”, así trata de explicar Mario Morales, coordinador de la Casa del Migrante Encuentro de Culturas, el flujo migratorio de las últimas semanas.

El encargado del albergue —que se ubica a unos cuantos metros del río Suchiate, del lado guatemalteco— detalla que en aquel lugar tienen capacidad para 80 personas, sin embargo, el primer lunes de la segunda quincena de junio atendieron a más de 500 migrantes. “Lo que nos hace falta es comida”, expresa inquieto.

“Para las caravanas del año pasado, en octubre, noviembre y diciembre, la gente venía, traía comida, pero con la mala publicidad que les hicieron se acabó”, sentenció.

El albergue, ubicado en Tecún Umán, es apoyado por el gobierno de Guatemala con doctor y odontólogo, tres veces a la semana, un servicio destinado sólo para los originarios de aquel país, no obstante, los encargados del lugar se las ingenian para atender a todos los migrantes, sin importar de donde vengan.

En el lugar hay hondureños en su mayoría, también nicaragüenses, salvadoreños y de otras nacionalidades, incluso han llegado personas provenientes de América del Sur y África.

Con 25 años en funcionamiento, el albergue tuvo un repunte en sus tareas tras el inicio de la Operación Coyote en el 2014, la cual buscaba detener a los traficantes de personas. Sin embargo, Morales asegura que desde entonces y pese a todos los operativos que han implementado, “el migrante encuentra alas o hace hoyos, pero el migrante viene y pasa, lo más duro para él es la pobreza, la falta de empleo, las amenazas, vienen huyendo de todo eso, las autoridades reprimen con vallas y todo lo que quieran, pero sino atacan las causas de la migración, van a seguir pasando, prefieren morir en el intento que de hambre en su lugar”.

Con el migrante nunca se sabe, prosigue en su relato, ya que en una ocasión contabilizaron a 60 personas en el desayuno y para la comida sólo asistieron dos.

La Casa Migrante tiene reglas: ellos pueden entrar y salir a lo largo del día; mas no en la noche, por seguridad. El miércoles de la semana pasada tuvieron a 100 personas para el desayuno entre niños, mujeres y hombres de varias nacionalidades, y para el almuerzo quedaban 51.