México requiere que el PRI sea una oposición seria, que haga valer su experiencia, pero también una oposición que no se oponga todo el tiempo por sistema, pero que tampoco sea obsecuente, aseveró la presidenta de ese partido, Claudia Ruiz Massieu Salinas.

En entrevista, aseguró que ese partido, que cumplió 90 años la semana pasada, tiene el poder de transformarse y adaptarse a las exigencias del contexto político al que se enfrenta.

En las elecciones del año pasado, el Revolucionario Institucional perdió la presidencia de la República, quedó relegado en un lejano tercer lugar en el Congreso y no ganó ninguna de las nueve gubernaturas en juego (incluida la jefatura de gobierno de la Ciudad de México).

A ocho meses de distancia de aquella elección, la líder nacional priista dijo: “Seguimos siendo un partido político nacional, con representación en el poder Legislativo y en todos los estados, con 12 gubernaturas y más de 500 municipios gobernados, así como una militancia de millones. Eso es una plataforma muy importante para iniciar la renovación e ir recuperando la confianza de la gente y recuperando posiciones”.

¿Cómo llegó el PRI a su cumpleaños 90?

— Llegamos como un partido político, vigente, representativo, que sigue construyendo el país, que se está adaptando al nuevo contexto político, pero que, sobre todo, ve en esta conmemoración de 90 años de su fundación una oportunidad, para buscar actuar, recuperar lo que hemos hecho a favor de México, pero sobre todo para mirar hacia adelante y construir un partido que México necesita, en estos años y en este contexto que se está dando.

¿Qué le tocó hacer a usted en este trabajo para recomponer al partido luego de la elección del 2018 y lograr que mantenga su viabilidad como partido y cómo va la tarea?

— A mí me toca enfrentar, justamente, el resultado electoral. Después de la elección. Cuando yo asumo la presidencia, se empezó a poner al partido al día para la nueva realidad. Me toca iniciar el ejercicio de diagnóstico y de reflexión de crítica interna para trazar nuestra visión de futuro. Nos toca enfrentar seis procesos electorales este año y me toca estar detrás de lo que va a ser la renovación que el partido tendrá que hacer en los siguientes años para volver a ganar la confianza de la gente.

¿El diagnóstico dice que sí se puede volver a hacer un partido viable, potente, de cara a lo que pasó?

— Sin duda. El PRI tiene como una gran fortaleza histórica el poder de transformarse y adaptarse a las exigencias del contexto político a las que se enfrenta. Hoy no es la excepción, sí, tuvimos un resultado electoral lamentable. Lo cierto es que hoy seguimos siendo partido nacional, con representación en el poder Legislativo federal y en todos los estados, con 12 gubernaturas y más de 500 municipios que gobernamos y una militancia de millones.

Eso es una plataforma muy potente para iniciar la renovación del partido e ir recuperando la confianza de la gente y recuperando posiciones.

En el caso de la renovación de la dirigencia nacional, ¿qué método van a utilizar? ¿Cómo se pusieron de acuerdo para llevar este proceso?

— Yo solicité, como presidenta del partido, al Consejo Político Nacional, la semana pasada, su autorización para solicitar al Instituto Nacional Electoral (INE) que participe con nosotros coadyuvando para la organización del proceso interno de renovación, que estoy convencida, y así se lo propuse al consejo, de que debe ser un proceso donde la militancia participe y decida, de manera libre, democrática y directa, quién va a dirigir el partido político en los próximos cuatro años.

Un partido que se renueva es un partido que también asume que la democracia interna debe ser la norma y la regla que impera y así vamos a renovar nuestra dirigencia nacional.

¿Eso quiere decir que puede postularse como candidato a presidir el partido el número de personas que quieran? O ¿cómo va a estar el asunto?

— No hemos emitido la convocatoria. Vamos a trabajar con el INE para ello y determinaremos esos detalles, pero la idea es que puedan participar mujeres y hombres militantes que puedan recorrer el país y pedirle su voto a la militancia.

¿En este momento, por las características del escenario político nacional, se busca un candidato de unidad, a alguien que unifique? O ¿en este momento al partido le conviene tener confrontadas diferentes opciones? ¿Qué es lo mejor para el partido?

— Será lo que la militancia decida. Yo creo que somos un partido muy diverso, muy plural al interior y seguramente hay distintas visiones de cómo debe renovarse el partido en este contexto político que enfrentamos a nivel nacional.

La idea, y ésa es mi convicción, es que haya una competencia interna donde las distintas visiones, a través de sus candidatos, puedan proponerle a la militancia lo que piensa al partido y sea la militancia la que decida.

¿Ahorita no hay un candidato mejor posicionado que otro?

—No. Yo lo que veo es que habrá una competencia interna, creo que es sana, creo que va servir para que el Partido Revolucionario Institucional se involucre en el proceso de renovación; toda la militancia y la próxima dirigencia tendrán que ir acelerando y profundizando este esfuerzo.

Sobre el tipo de Partido Revolucionario Institucional que requiere México ¿ya se pusieron de acuerdo? Antes teníamos claro, por ejemplo, que el discurso del partido era el nacionalismo revolucionario. ¿Ahora cuál es el discurso del partido en este momento?

— No es un tema de discurso, es un tema de definición y de acción.

Nosotros sabemos que donde gobernamos tenemos que dar resultados, gobernando con honestidad, con eficacia, con transparencia y con cercanía y responsabilidad y donde somos oposición, como lo somos a nivel federal, una oposición como la que requiere México, que levante la voz, que sea crítica, que sea firme, pero que también que sea constructiva, que sepa construir acuerdos en beneficio de los mexicanos que es lo que hemos hecho.

Hay que adaptarse a las circunstancias y hoy México requiere que el PRI sea una oposición seria y una oposición que haga valer su experiencia, que le dé voz a los millones que representamos, pero también una oposición que no se oponga todo el tiempo por sistema, pero que tampoco sea obsecuente.

¿En el poco tiempo que llevamos de gobierno federal, cómo ha observado la participación del PRI?

—Dicen que tenemos un gobierno federal que avasalla todo, pero vemos que ha tenido que negociar.

¿Cómo está el asunto frente al gobierno federal?

— Desde el inicio de esta legislatura y desde el inicio de este gobierno hace casi 100 días, hemos planteado que no dejaremos de levantar la voz para defender a aquellos que creemos, para denunciar lo que creemos que está mal y así lo hemos hecho.

En el caso de la Guardia Nacional, hay un gran ejemplo. En la Cámara de Diputados nuestros legisladores trabajaron con el grupo mayoritario para poder modificar el proyecto original de dictamen e introducir muchas modificaciones que lo mejoraron.

En el Senado de la República profundizamos esa labor que iniciaron los diputados y, junto con otros partidos de oposición, planteamos una alternativa que, finalmente, permitió la construcción política de acuerdos con la mayoría y hoy tenemos la Guardia Nacional no de un hombre, no de un gobierno, sino del Estado mexicano, que México necesita.

¿Cómo ve el panorama electoral? Parece que el reto para este año será difícil por las gubernaturas que están en juego, por los congresos y las alcaldías; ahí ¿cómo observa el futuro para el Revolucionario Institucional?

— Nosotros estamos trabajando, desde el año pasado, en los cinco estados con elección ordinaria. Puebla es este año, y vamos a enfrentar este proceso con un trabajo político serio en el territorio con una oferta política que responda a las inquietudes de los mexicanos y con candidatas y candidatos que, por cierto, han sido electos en procesos internos democráticos como en el caso Baja California, donde la base definió quién sería nuestro candidato.

Lo mismo para diputados y alcaldes y en los otros estados también estamos, mediante procesos democráticos, eligiendo a nuestros candidatos. Vamos a entrarle como se le debe entrar a las elecciones en un sistema democrático: con ganas, haciendo el trabajo con la gente, buscando su respaldo con buenos candidatos y una oferta política creíble.

Para el 21, el PRI no se puede dar el lujo de ningún error, ¿no?

—Cada elección es una oportunidad de volver a recuperar espacios y de volver a tener la confianza de la gente. Estamos trabajando ya, desde ahorita, con la visión del 2021, generando mayor cercanía con la gente en el territorio, volviendo a salir a la calle y dándole a nuestra militancia el papel central que debe tener.

México necesita un PRI fuerte, independientemente de por quién voten los mexicanos…

— Sin duda. El PRI es un instituto político de gran experiencia, de una visión de Estado que siempre va a defender las instituciones de la República, que le ha dado estabilidad e inclusión a nuestro país y hoy, en esta nueva circunstancia, el PRI entiende su responsabilidad. Renovarse de forma, pero sobre todo de fondo para volver a ser una opción y una alternativa y hoy en la oposición una voz crítica y una voz que proponga soluciones, una voz que sepa hacer política en el beneficio de México.

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