Condenado a muerte, afectado por la emigración de legisladores que utilizaron sus siglas para competir en la elección y sin espacios para algunos de sus dirigentes que se quedaron en lista de prelación, el todavía Partido Encuentro Social (PES) arribó a la integración de los grupos legislativos en el Congreso, donde parece que sólo estará de paso.

De acuerdo con el marco legal que regula los trabajos del Congreso de la Unión, para que un partido tenga derecho a conformar un grupo parlamentario debe tener registro como partido.

Sin embargo Encuentro Social perdió su registro debido a que en la elección pasada no superó el número de votos equivalente a 3% que exige la ley para mantenerse en el escenario nacional.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional Electoral (INE), en la elección presidencial obtuvo el equivalente a 2.78%, en la de senadores 2.43, y en la de diputados 2.50 por ciento.

Sin embargo, la dirigencia nacional de ese instituto político que obtuvo su registro hace apenas cuatro años, inició una batalla legal para mantener el registro. Durante el cómputo detectó que en 39,000 casillas el PES tenía registrados cero votos, situación que les parece totalmente irregular, sobre todo si se toma en cuenta que en el 2015, cuando fue su primera incursión en la vida electoral del país ese partido apareció sin votos en 1,800 casillas.

La misma noche de la elección se pudieron recuperar alrededor de 300,000 votos; sin embargo, no le alcanzó y presentó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) un recurso de impugnación contra el informe preliminar del secretario ejecutivo del INE, Edmundo Jacobo Molina, a partir del cual se determinó que esa organización no superó 3% de la votación en la elección de presidente de la República. El tribunal electoral no le concedió la razón.

A varios días que el TEPJF entregó las constancias de mayoría a los diputados, senadores y al presidente electo, el PES mantiene la lucha legal y aunque el INE ha iniciado ya el procedimiento para retirarle el registro oficialmente todavía lo mantiene y por ello, al inicio de la LXIV Legislatura federal pudo constituir sus grupos legislativos.

Incluso hay quienes señalan que podría recurrir a una interpretación forzada de la ley para mantener los grupos. Concretamente, el argumento es que los grupos se constituyen en el inicio de la legislatura.

Pero ése no es el único problema que enfrentan las bancadas del PES. En la Cámara de Diputados, el día de la instalación de la legislatura actual su grupo pasó de 56 a 31 legisladores porque 25 decidieron irse a la bancada de Morena. Con ello pasó a ubicarse como la cuarta fuerza política.

En el Senado quedó como la octava fuerza política con sólo cinco senadores.

En Cámara de Diputados quedó como coordinador el poblano Fernando Manzanilla, un hombre muy cercano al exgobernador Rafael Moreno Valle, por lo menos hasta hace unas semanas, mientras que en el Senado su coordinador será Sasil de León Villard.

En la Cámara de Diputados, Héctor René Cruz alcanzó una secretaría en la Mesa Directiva.

El PES había reservado un espacio para su dirigente nacional, Hugo Erik Flores como diputado en el primer Congreso de la Ciudad de México, por lo que sólo esperaría a concluir su encargo como diputado federal en la LXIII Legislatura (cosa que ocurrió la semana pasada) para estar en condiciones de rendir protesta a la instalación de la legislatura capitalina, pero no se logró el objetivo porque el partido también perdió el registro en la capital del país. Ahora sólo le queda la posibilidad de que en las próximas semanas sea nombrado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, como director general del ISSSTE como se señala en algunos pasillos donde ahora se hace política en el país.

diego.badillo@eleconomista.mx