Cuando todavía sangraban las heridas producto de la confrontación y derrota del PAN en el pasado proceso electoral y son altamente controvertibles los resultados de su alianza con el PRD y MC, inició la lucha interna por el partido.

Seis de los 12 gobernadores panistas exigieron la renovación de la dirigencia, mientras que el exgobernador Ernesto Ruffo Appel levantó la mano para ir por la presidencia del partido. Sin embargo, se espera que la confrontación que viene por el control de Acción Nacional será entre el grupo liderado por Ricardo Anaya, los calderonistas y los afines al exgobernador Rafael Moreno Valle. 

De acuerdo con los estatutos, una vez concluida una elección presidencial, se deberán renovar el Comité Ejecutivo Nacional, así como los directivos estatales en un plazo no mayor a seis meses.

Sin bien los documentos internos permiten que el excandidato presidencial Ricardo Anaya asuma la dirigencia nacional panista (de la que pidió licencia para ser abanderado), éste no ha manifestado su intención de regresar.

El líder nacional en funciones, Damián Zepeda, aseguró que respetará la decisión que tome Anaya y dijo que tiene la intención de conducir el proceso de renovación de la dirigencia nacional y asumir su cargo como senador plurinominal en la próxima legislatura.

Aseguró que ni esta dirigencia ni algún liderazgo, diputado o senador o gobernador va a imponer al próximo presidente de Acción Nacional. “Quien lo va a elegir es el militante y de eso lo vamos a garantizar nosotros”.

A unas horas de concluida la elección donde el candidato del PAN y sus aliados estuvo a 30 puntos del porcentaje de votos obtenidos por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, los gobernadores de Durango, Tamaulipas, Baja California Sur, Quintana Roo, Querétaro y Aguascalientes, que fueron los mismos que horas antes de la elección expresaron su voluntad para trabajar con López Obrador, exigieron la renovación de la dirigencia mediante un proceso equitativo, legal e imparcial. Señalaron que el partido debe reencontrarse con sus orígenes, ideales y principios.

Otros mandatarios como el de Chihuahua, Javier Corral, dijo que es necesario hacer un diagnóstico preciso y autocrítico de la situación por la que atraviesa el partido y opinó que la actual dirigencia debe conducir el relevo del CEN.

Exigen salida de anayistas 

El senador Ernesto Cordero acusó a Ricardo Anaya de ser el artífice de los malos resultados del partido en la pasada elección. Dijo que su obstinación llevó a Acción Nacional al peor desastre electoral de su historia.

El expresidente Felipe Calderón indicó que el PAN pudo haber ganado la presidencia si hubiese tenido una elección democrática interna para postular su candidato a la Presidencia.

El analista político Juan Luis Hernández Avendaño consideró que los resultados obtenidos por Acción Nacional el 1 de julio constituyen un fracaso absoluto y estrepitoso. 

En su opinión no supo armar programáticamente la posibilidad de que su alianza con PRD y MC fuera una suma ganadora, simplemente porque representaban agendas totalmente disímbolas, contrapuestas y enfrentadas. 

Sin embargo, consideró que Acción Nacional está llamado a ser la oposición al gobierno de López Obrador porque será la primera minoría legislativa a escala federal y se quedó con las gubernaturas donde no ganó Morena.

Tiene una suerte de propuesta ideológica contrapuesta a AMLO y a Morena donde muchos mexicanos se ven representados, tanto los que no votaron por AMLO, los que lo hicieron por Anaya, incluso, quienes votaron por José Antonio Meade.

De acuerdo con su análisis, la razón de la caída de Acción Nacional está en que se hicieron priistas, y acompañaron al PRI y al gobierno federal en un pacto de impunidad, así como para defender el modelo neoliberal que resultó excluyente para muchos sectores.

El académico consideró que querrán arrebatarle el control del partido a Ricardo Anaya facciones como las que representa el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, que querrá sumar a otros gobernadores panistas, así como el grupo a fin al expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

Empero, gente cercana a Ricardo Anaya como Santiago Creel y otros, darán la lucha por mantener el control del partido. Opinó que no hay condiciones para que le arrebaten al grupo de Ricardo Anaya el partido.

“Se viene naturalmente una cacería a Anaya y un ajuste de cuentas para enfilar un partido que sea la oposición a López Obrador”.

Lo cierto es que, según el académico, el PAN será una oposición débil por razones ideológicas y programáticas.

Piden debate de altura

Por su parte el presidente de la Comisión de Doctrina del PAN , Juan José Rodríguez Prats, dijo que lo primero que se debe hacer es recuperar en el consejo nacional panista la capacidad de deliberar.

“Cuando los partidos pierden necesitan una catarsis, un debate maduro, sereno y atemperar a quienes quieren cobrar facturas o hacer surgir resentimientos”, dijo en entrevista.

Consideró que la actual dirigencia nacional debe garantizar un proceso de renovación de la dirigencia “con piso parejo” y luego retirarse.

Opinó que sería un error que una facción se posicione de la dirigencia nacional panista como sucedió con la llegada de Ricardo Anaya.

El exsenador opinó que el PAN debe ser una oposición responsable, como lo fue cuando no era gobierno.

“Necesitamos ver nuestros orígenes, ver lo que el PAN a dicho, lo que el PAN ha hecho y ser congruentes con esa tesis”, indicó.

Por su parte, Carlos Castillo López, director de la revista Bien Común de la Fundación Rafael Preciado del PAN, aseveró que los panistas están obligados a resolver sus problemas internos  y trabajar en convertirse en una fuerte oposición.

En entrevista, el hijo de Carlos Castillo Peraza dijo que el primer paso en el futuro del PAN es que la dirigencia nacional y los órganos de toma de decisiones rindan cuentas e incluso que presenten su renuncia, para así pasar a una política de reconciliación.

Consideró que “hay una crisis latente que puede estallar en cualquier momento. Dependerá de la actitud que tenga la dirigencia, y los críticos que simplemente quieran reemplazar a los que estaban para colocarse ellos. El camino que tiene que seguir el PAN no es de remplazar una elite por otra, sino en reconstruir en conjunto el partido”.

A su vez el politólogo José Fernández Santillán explicó que aunque el PAN no queda tan noqueado ni tan vapuleado como el PRI luego de las elecciones del 1 de julio, se prevé una confrontación entre panistas por el control del partido en la que los gobernadores y calderonistas podrían disputarle la dirigencia al grupo de Ricardo Anaya.

Para el profesor del ITESM, hoy Anaya mantiene el control del partido porque el consejo político nacional es afín a su grupo. Sin embargo, aseveró que una parte de los panistas se le querrán rebelar como los seis mandatarios que conforman la Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional y que recientemente manifestaron su voluntad de trabajar en Andrés Manuel López Obrador, además de exigir un relevo en la dirigencia nacional. 

“Tendrá que poner orden Anaya porque controla el partido, la cuestión es que controle a los gobernadores y a la minoría calderonista porque hay que recordar que Calderón no renunció”.

Fernández Santillán consideró que primero, Anaya deberá hablar con los gobernadores para decirles “me dieron una puñalada por la espalda a la hora de la competencia, eso no se vale”, para después iniciar con la tarea de la reconstrucción del partido, pero tendrá que ayudarse de liderazgos locales así como de las juventudes panistas.

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