Las armas que cruzaron la frontera hacia México como parte de la operación Rápido y Furioso y que pararon en manos de los cárteles de la droga resultaron más mortales de lo conocido hasta ahora, según un reportaje difundido por la cadena Univision.

El programa Rápido y Furioso, armando al enemigo mencionó masacres cometidas con armas de la operación, entre ellas la matanza de 16 jóvenes en una fiesta en Salvarcar, Ciudad Juárez, en enero del 2010.

El trabajo presentó por primera vez una parte de las armas requisadas por el gobierno de EU y que se guardan en instalaciones de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) en Arizona.

Las armas incautadas por las autoridades estadounidenses fueron adquiridas ilegalmente por el crimen organizado y utilizadas en delitos, entre ellos los asesinatos de dos agentes federales estadounidenses.

Se documentó cómo las autoridades en Lukeville, Arizona, arrestaron y dejaron ir a Fabián Celis, quien había confesado que trabajaba para un aliado de Joaquín El Chapo Guzmán, el capo del Cártel de Sinaloa.

La operación Rápido y Furioso contra el tráfico de armas se lanzó en el 2009 para atrapar a los grandes capos del contrabando de armas, pero los agentes federales perdieron el rastro de unas 1,400 armas de las más de 2,000 involucradas, que incluían rifles AK-47. El programa puso de manifiesto que el gobierno de EU nunca alertó a México sobre los objetivos del plan, ni sobre las consecuencias y daños colaterales.